Conversaciones chucutas

Es raro pero a veces “los extremos se tocan”… y sucede que los más encarnizados opositores al diálogo son Donald Trump y Diosdado Cabello.

Quedarán como “habladores de pistoladas”… si las conversaciones en Oslo y La Habana prosperan.

Como liberal no tengo duda alguna sobre que es preferible encontrar soluciones civilizadas a nuestra tragedia. Valga decir diálogo, negociación y acuerdos mediante… antes que continuar destrozando el país sin llegar al extremo de una guerra civil que nos llevaría a la edad de piedra, como los trogloditas.

Escrito esto, adelanto que habiéndose filtrado –grave precedente- los nombres de quienes merced al rol de mediadores de los noruegos conversan a nombre de las partes en conflicto, como si ellos fuesen la Nación… me veo obligado a expresar que los liberales tenemos fuertes objeciones.

Y no solo se trata de que nuevamente nos han excluido arriesgando los excluyentes que más tarde se llame a abstenerse de votar porque no queda más remedio.

Tampoco es lo más relevante recordar que entre quienes aspiran representarnos, uno viene de un fracaso rotundo en la alcaldía de Baruta precisamente por no escuchar a nadie fuera de su círculo íntimo… fracaso que resalta cuando se eligió otro alcalde que con menos hace más. Otro es un ex ministro devenido en banquero… personaje que en Argentina señalarían como “promotor de fondos buitres”.

Quien no entienda que me excuse pero esto es corto y siempre queda Wikipedia.

Pero la objeción mayor se relaciona con que todos los dialogantes son políticos que jamás se han dignado a opinar sobre los verdaderos problemas que nos afligen a los venezolanos. Estos problemas son económicos… por eso más que por la guerrita entre polarizados estamos tan pobres.

Repasando los nombres de quienes dialogan es obvio que esos caballeros no piensan cambiar un ápice el tinglado filosófico y legal que nos empobrece… a ellos les ha ido muy bien.

Apoyando este parecer recuerdo que las filtraciones colaron los posibles acuerdos, todos políticos, dirigidos a que se firme un nuevo Pacto de Punto Fijo con otros protagonistas y en un contexto distinto al de 1958.

Plantean repartirse a doce las gobernaciones por bando y alternar Presidente y Vicepresidente.

¡Pretenden cambiar para que nada cambie!
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR

Con Joaquín Cortés

Una cotidianidad plena de circunstancias que impiden la libre regularidad del trajín, que antes constituía el día a día de nuestra actividad y actualmente se ve trastocada e inserto en una maraña de asuntos, cuyas breñas abrimos lentamente, con el temor de que algo como una macaurel se interponga, y nada de lo planificado ocurra, puede ser nuestro presente a grandes rasgos.

El hecho es que la hazaña diaria la construimos a partir del azar, ¿Cómo será el hoy y cómo mañana?

El deceso del amigo Joaquín Cortés nos resultó un golpe doloroso, desconcertante. Su cercanía inteligente y sensible nos resultaba siempre necesaria. La hazaña de la construcción de su obra fotográfica y documental nos fue siempre sorprendente.
Le recordábamos desde los tiempos de la Universidad del Zulia, en su cercanía con Sergio Antillano, mi padre, y en la tarea cotidiana de crear el departamento o centro de la actividad audiovisual en la Escuela de Periodismo. Después vino lo de ir descubriendo su obra individual y talentosa, por todo el país.

Se reveló como un investigador neto, un curioso de la vida y de los mil y un mundos de estos lugares llenos de recovecos fantásticos.

Venido de España se enamoró de este país, y viajó mucho a otros de los cuales trajo también su obra, reflejando su investigación, su sentido de la vida, su mirada sobre los otros, su respeto infinito por los semejantes y extraños.

Con enorme curiosidad y timidez he sido admiradora de su obra plena. En mis talleres literarios sus fotografías han sido punto de apertura para enseñar a otros a mirar la realidad y recrearla. Joaquín fue un gran artista, un hombre con un sentido de la mirada a lo humano, un investigador de gestos y sentimientos, cuidadoso, sencillo, emotivo sin excesos y hasta tímido. Ha dejado una obra incalculable a su paso por estos territorios. Y hoy lamentamos no habernos acercado más a su persona, a sus curiosidades, a su sentido de la vida.

Es un deseo infinitamente ilógico, pero queremos enunciarlo: ojalá la fotografía, la relación entre pares y diferentes, el arte y la vida universitaria de este país, tuviera varios seres humanos como Joaquín Cortés y su infinita necesidad de conocer a fondo todas las cosas, comenzando por la misma gente, lo humano y sus peculiaridade

Liberando el cambio

El negocio más rentable de productores y comerciantes privados en nuestro país ha sido captar las divisas baratas del Estado, de las cuales más de la mitad las han dejado fuera y el resto lo han utilizado para producir o importar lo mínimo de manera de abastecer el mercado interno, fachada necesaria para seguir extrayendo las divisas, las cuales provienen en más del 95% de la venta de petróleo. Jamás han producido para exportar. Desde 1970 se han llevado US$ 695.026 millones, de los cuales, 371.517 millones siguen fuera.

Antes del 2003, el sector privado se apropió del 113% de las divisas petroleras. A partir de ese año, Chávez estableció un control cambiario para evitar la fuga. Ese 113% pasó a 41%. La diferencia la usó para aumentar 57% la producción nacional, financiar las misiones y grandes misiones sociales, disminuir 20% la desigualdad y 60% la pobreza.

Con la nueva liberación del cambio se fugarán las divisas, no tendremos con qué reactivar la producción nacional, financiar las misiones, disminuir la desigualdad y la pobreza; se agotarán las reservas internacionales, generando las condiciones para que dolartoday siga atacando criminalmente el bolívar e incentivando una mayor fuga.

Las limitadas reservas nos obligarán a endeudarnos y lo que ingrese por la vía de los créditos, libremente se volverá a fugar, porque no faltará quien diga que el Estado deberá inyectarlas en el libre mercado cambiario para “estabilizarlo”. Arribamos al mismo punto, cero reservas y una perpetua dependencia en el marco de la neocolonización por la vía de la deuda externa.

Con la liberación del cambio no desaparecerá dolartoday y por lo tanto, tampoco la inflación. Al caso argentino y su dolarblue nos remitimos.

Proponemos que las divisas del petróleo sean usadas exclusivamente por el Estado. Que el sector privado cuente con un libre mercado cambiario donde puedan transar las suyas. Crear una ley que norme el uso de las divisas por parte del Estado y un sistema automatizado transparente y público que permita hacer seguimiento y control a la ejecución.

Liberar el cambio es privatizar las divisas del petróleo. Así nunca transitaremos al socialismo, ni superaremos el modelo rentista, menos derrotaremos la guerra económica, por el contrario, la estaríamos financiando.

Economista
pasqualinacurcio@gmail.com
@Pasquicurci
o

Otra vez, la negociación

Cuesta trabajo escribir sobre lo mismo. Como docente recuerdo: tareas importantes, repetir y volver a hacerlo, hasta que aprendan, comprendan, internalicen lo que queremos enseñar.


Negarse a negociar es aceptar que no somos capaces de decir, lo que hay que decir, asertiva, honesta y coherentemente, al “enemigo”. Si, se trata del enemigo. ¿No puedo hablar con quien me adversa? Eso ocurre por miedo. El hablante piensa que, el “otro no tiene capacidad, disposición, necesidad de escuchar”. ¿Es verdad?


Negociar es algo muy serio y no se debe improvisar. Hay normas que deberán cumplirse, antes de que se inicie el proceso de negociación. Imaginen contradictorios lectores, que hay hasta doctorados en la materia.


La pregunta es ¿qué se negocia? Interlocutores- de lado y lado- lo deben tener claro. Después,la siguiente interrogante, ¿quiénes lo van a hacer? Deben ser de fiar -confiar en ellos- de parte y parte, tarea compleja que debe ser un proceso de información, comunicación para llegar a la negociación.


De seguida, ¿dónde hacerlo?. Se requiere de un “espacio a salvo”, donde todos se sientan seguros y finalmente debe haber discreción, que no implica secreto, pero sí prudencia con fines de lograr el propósito de la negociación.
El caso que nos ocupa, es muy difícil, por cuanto los negociadores no son de fiar. Ni para uno, ni el otro bando. De manera que la creación de “un espacio de convivencia” para la negociación, es imprescindible. De lo contrario es imposible.


Los del oficialismo han salido mal parados de las negociaciones: no han buscado sino ganar tiempo, ni cumplen, ni se comprometen, ahora con el agua al cuello, vuelven a clamar por la negociación. No se si lo adecuado sea llamarlo, negociación. La primera significación es la “negación del ocio”; recordemos, hay doctorados en negociación. No se debe improvisar la negociación.


Los del oficialismo, me recuerdan a los niños pequeños, una vez que consiguen su objetivo: ganar tiempo, engañar, simular sus intenciones, se les vuelve a salir lo anti democráticos que suelen ser, para que no se logre nada.
Dicen que el camino del infierno, está lleno de buenas intenciones, pareciera es así. Sin disposición honesta y sincera de resolver problemas las negociaciones hechas hasta ahora -con esta gente- no han terminado bien.
¡A tomar un curso para negociar en serio!


Periodista / Profesora UCV
cuancag1511@gmail.com

Entre la política y la épica

“La épica se asienta en las frases grandilocuentes, en los principios inamovibles, en las ocasiones excepcionales, en las posturas heroicas. La política es más para andar por casa; como tantas veces se ha dicho, es el arte de lo posible. Confundir ambas realidades suele traer malas consecuencias.” Juan Francisco Martín Seco: Política o épica (Contrapunto, 06/10/2016).

La emergencia de Guaidó en el panorama político nacional con un discurso de pretensiones épicas y centrado en la liberación del país de la dictadura de Maduro, marca un antes y un después en la historia reciente.

Una oposición huérfana de liderazgo y de narrativas heroicas, asiste embelesada a la autoproclamación de Guaidó, suerte de hecho extraordinario y proeza memorable para esa parcialidad política. Inmediatamente, desde esa acera, se percibe a Guaidó como un guerrero que logrará vencer cualquier tipo de obstáculo para alcanzar su objetivo central, “la salida del usurpador”. De allí en adelante se construye una estudiada épica asociada a la organización del espectáculo y al impacto político-comunicacional.

Se inicia una campaña dirigida a vender la marca Guaidó, héroe épico que libra batallas bajo el lema: “Fin de la usurpación”. Suerte de ambientación ficticia con un fuerte componente mágico-religioso, aliñado con actividades conspirativas. Fantasía épica de un “valiente” joven ingeniero quien, convertido en heroico autoproclamado presidente, reta al “régimen”, lucha contra todo tipo de adversidades y demanda una intervención extranjera, como estrategia fundamental para cumplir su gesta libertadora.

A partir del 23E, con la autoproclamación y el fin de la usurpación en tanto poderoso mantra heroico, se va construyendo un relato épico en torno a diferentes acontecimientos de relevancia para la oposición. Ley de Amnistía y Garantías Constitucionales para Militares y Civiles; Plan País; concierto “Venezuela Aid Live” en Cúcuta a favor de la ayuda humanitaria que “entrará o si o si, por mar o por tierra”; “Operación Libertad”; convocatoria a “la marcha más grande de la historia de Venezuela”, el 1°M. Y como última acción trascendental de la gesta “libertadora”, la derrota épica del 30A, protagonizada por J. Guaidó y L. López.

¿Fin del relato heroico o nuevos capítulos con guerreros internacionales? ¿Vendrán malas consecuencias?

@maryclens

El derecho a no tener hambre

Me atrevo a decir que el derecho a no tener hambre no está constitucionalmente establecido en ningún lugar del mundo. Lo que existe en las constituciones de los Estados es la obligación alimentaria, o sea, la obligación de los padres de dar alimentos a los hijos y ese deber de los hijos hacia los padres, pero no se llega a entender que los hambrientos tienen el derecho a la alimentación y que la especificidad de ese derecho apunta -como lo dijo hace un tiempo Amartya K. Sen, premio Nobel de Economía- a discutir el derecho más elemental de la persona en relación con la responsabilidad política y moral de la sociedad. Aquí es donde el Estado socialista debe asumir su grandeza para construir un derecho fundamental de la vida.


En Venezuela, la Constitución se acerca a la lucha contra el hambre al señalar que la ley establecerá las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de la obligación alimentaria. Pero todo se reduce a un deber, no a un derecho. Por ello, en estos momentos en que se debate una nueva Constitución, y tratándose de un tema de mucha relevancia en países con elevados índices de pobreza como en África y América Latina, e incluso un punto de advertencia para países “en vías de empobrecimiento” o de paises desarrollados con apreciable porcentaje de pobres viviendo en carpas o en cualquier espacio de una calle, es oportuno que la Constituyente convierta a la Constitución bolivariana en la primera que asuma, sin utopías o poesía programática, el derecho a no tener hambre.


Es un derecho de vital importancia en estos tiempos de crisis para una sociedad, como la venezolana, hoy totalmente sensibilizada para entender la importancia del derecho a no tener hambre y aceptarlo en un alto nivel constitucional, moral y político, que garantice la actuación estatal en la protección de toda la población, con prioridad al socialmente débil. Los clap, por ejemplo, en la medida en que no se desnaturalice su función colectiva, se extienda cada día a más sectores y se perfeccione como una estructura central de la seguridad social, será una de la tantas expresiones en el cumplimiento efectivo de ese derecho. En fin, el día en que se afirme constitucionalmente este derecho a no tener hambre, hablaremos en un tono distinto y de una sociedad productiva, verdaderamente humana y de real convivencia pacífica. Sin mezquindades.
Abogado

Retorno a la política

Partiendo de la celebre frase de Clausewitz: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, cabría preguntarse: ¿Qué es la política? ¿Cuándo deja de ser política y pasa a ser guerra? Para dar respuesta a las interrogantes me apoyaré en Manuel García Pelayo, quien  define a la política como un proceso de integración de la sociedad a un proyecto político que se realiza en base a relaciones de poder, siendo capaz de preservar la paz y la soberanía nacional. García Pelayo enfatiza, que la esencia de la política es preservar la paz, la cual  no debe ser entendida como la tolerancia con su trasgresor ni la sumisión a la violencia, que no sería otra cosa, que postergar la guerra. Se podría decir entonces, que la política existe para evitar la guerra, la toma del poder a través de la lucha armada o las estrategias y tácticas multifactoriales de sometimiento de un país soberano a los intereses de otro. Por esta rezón el objetivo fundamental de la política es preservar la paz y el respeto a la soberanía nacional. Las estrategias y tácticas de las guerras modernas de sometimiento multifactorial pueden   confundirse con la lucha política interna, siendo precisamente éste, uno de sus objetivos preliminares.   Pero no queda duda alguna que se está ante una guerra, cuando interviene un actor transnacional estatal o no estatal, para someter  a un país a sus intereses mediante acciones directa o indirectas que pueden ser letales o no letales, militares o no militares, mas aún cuando este actor lo manifiesta y emprende acciones dentro del esquema de la guerra multifactorial  moderna. En el caso de Venezuela, la intervención del imperio estadounidense empleando a dirigentes de la derecha venezolana como agentes de guerra, es más que evidente. Su objetivo principal es recuperar el control de nuestras riquezas petrolíferas que manejaron a su antojo durante todo el siglo XX, y que Hugo Chávez recuperó en 2003 liderando el ejercicio pleno de nuestra soberanía nacional apoyado por  la unión cívico militar. Todas y todos los venezolanos debemos accionar para que actores políticos desistan de la guerra  y retornen a la política en base a el reconocimiento mutuo, el respeto a las ideas del otro, la preservación de la paz y la soberanía nacional.  

Francisco Ameliach Orta

@AmeliachPSUV

¿Más negociaciones?

Mire profesor, sus palabras me dan pie para comentar sobre el tal golpe de Leopoldo López (LL) del 30A. Y lo mientan así porque él mismo declaró desde la Emb. de España que en su casa-cárcel se reunió con comandantes, coroneles, generales y pare usted de contar, para cuadrarlos y darle el gran tanganazo a Nicolás Maduro (NM). Según eso, el gobierno o no disponía de contrainteligencia o tal vez estaba seguro del profesionalismo de la dirección del SEBIN.


Pero esta guarandinga se complica cuando NM dice el 10/05 que el responsable del golpe es el general Figuera, director de ese cuerpo quien había sido captado por la CIA. Y al saber que sería detenido a las 9am del 30Ab adelanta el golpe, pone en libertad a López y se fuga. Y uno se pregunta, caracho, ¿y por qué no lo apresaron antes? ¿Por qué esperar las 9 am para ponerle los ganchos? ¿Hubo aquí un quiquIrIguiqui cruzado? Una cosa más, Don Antero. El comisionado Abrams refiere públicamente el 01/05 que se negociaban 15 puntos entre representantes de supuestos disidentes del oficialismo y de los golpistas. El gobierno puede decir que infiltró la conspiración o que atendió una solicitud de diálogo. ¿Pero por qué López y Guaidó guardan silencio?


Ahora profesor, el 23F-19 Pompeo dijo que los militares comprometidos no cumplieron y Abrams lo repite al referirse al 30Ab. Y por eso aumentan los desesperados del ¡Solos no podemos! Es el pedido de “fuerzas armadas humanitarias” yanquis para que liquiden a NM.


Pero observe, Don Antero, unos piden la intervención o invasión con base al 187.11 y otros simulan solicitarla para distraer a los “radicales”. Por eso cuando Duque solicita a Guaidó autorización para apresar guerrilleros del ELN ubicados en la frontera venezolana, él no responde para evitar el posible inicio de una guerra fronteriza, civil e internacional. Sólo ofrece conectar al Comando Sur (CS) con la mayoría de militares que están en contra del gobierno. El 01/05 declaró en el Washington Post que el fracaso del 30A se debió a un error de cálculo del apoyo militar. Y el CS dice que vendría sólo a apoyar militares alzados. Bueno profesor, mientras sigan negociando así no avanzarán y proseguirá este gobierno que cuenta con un apoyo interno clap-tarifado y externo encabezado por Rusia, China e Irán. Sancho, ojalá y no llegue aquí la hora de abrirle la puerta a una guerra tipo Siria, Afganistán o Vietnam!

¿La guerra o la paz?

“Si vis pacem, para bellum”; es decir: Si quieres la paz, prepara la guerra!… Este adagio, tristemente pesimista, pretende que la mejor manera de asegurar la paz no sería el desarme. Todo lo contrario: habría que estar continuamente dispuesto a hacer la guerra, para impresionar a los adversarios y, por el miedo, guardarlos tranquilos.
¿De dónde vendría este dicho? Cosa desconocida. Pero ya está presente en el politólogo Tucídides, 450 años antes de la era cristiana. Y pronto varios otros politólogos antiguos contribuyen a popularizarlo, con matices variados. Uno puede entristecerse de encontrar frecuentemente esta moral dura, hasta en el propio san Agustín, la “Ciudad de Dios”.


Pero una construcción parecida puede traer una consideración opuesta, francamente más optimista. Un autor famoso del Renacimiento italiano la enunciaba: “Si quieres paz, no menciones siquiera la guerra”. Su alumno el gran Erasmo, anti-militarista, se opone también a una larga línea guerrera: “Cristo quiere paz, ¿y tú preparas la guerra?”
La tradición favorable a la violencia en los EE. UU. explica que, desde George Washington, los políticos norteamericanos se han encargado de transmitir el amor a la guerra: numerosos políticos de ese país – en especial Woodrow Wilson (1917) y Ronald Reagan (1989) – comentan con fervor ese afán por “convencer” por las armas. Trump no es el único en amenazarnos con la guerra para disfrutar (él) de una paz robada.


Sin embargo, una doble tradición rema en sentido contrario. La primera es de origen socialista. Se expresa de manera confiada: “Si quieres la paz, prepara la paz”. Tres de sus referencias, que no son las únicas, salen del ambiente parlamentario, en la Francia y la Italia del siglo XIX.


La segunda invitación a “preparar la paz para hacer la paz” (es decir: la paz sería el resultado de un proceso grave e inteligente), viene de la historia cristiana más reciente. El papa Pío XII, en el año 1948, y sobre todo el papa Pablo VI, citado por el cardenal Casaroli a los jefes de Estado reunidos en Génova, año 1989. Que sepamos, esta última referencia ha sido retomada como eslogan por los movimientos pacifistas.


Finalmente, la guerra no es una fatalidad, es una elección impuesta por quienes la buscan. Así también la paz. ¿Qué escogimos?

Bruno Renaud

Sacerdote de Petare

Por el camino de Oslo

A inicios de esta semana circuló la información de que se estarían dando en Noruega reuniones entre pequeñas delegaciones de alto nivel del Gobierno y de la oposición. Lo que surgió como dato periodístico, fue luego “sugerido” por el propio presidente Nicolás Maduro cuando el miércoles 15 de mayo comentó, de manera tangencial al tema de su alocución televisiva, que “el ministro Jorge Rodríguez está fuera del país cumpliendo una misión muy importante”. Hay que decir que, más allá de las delirantes narrativas de Twitter y de los respectivos discursos de los políticos, es bastante probable que la mayoría del país esté esperando que tales conversaciones se lleven a cabo.


Ahora bien, ¿en qué consistiría una mesa de diálogo o “negociación” en este momento entre los actores políticos de Venezuela? El escenario actual consiste en una guerra con dimensiones políticas y económicas. Estados Unidos ha desplegado todo su poder en estos dos frentes en su intento de “rendir” al Gobierno. Los ataques económicos han hecho dura mella en el Estado y la sociedad venezolanas, pero en la dimensión política el chavismo ha sabido y podido mantenerse en pie, mientras la oposición se desinfla en el tiempo por falta de efectividad. Cualquier negociación necesariamente partiría de este cuadro.


Lo que suceda en Oslo, capital del país anfitrión, podría cambiar el rumbo de la historia nacional. Las condiciones descritas hacen recordar las negociaciones que se dieron entre 1993 y 1994 en Sudáfrica entre el Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela, y el Partido Nacional, de los afrikaners blancos del régimen del apartheid. Ante el inminente triunfo de Mandela y la alta probabilidad de una guerra civil, los acuerdos se configuraron, en resumen, en la cesión del poder político de los blancos hacia los negros, y la “concesión” de que las estructuras económicas permanecieran en poder de los blancos.


Los intereses políticos están profundamente atados a intereses económicos. Habrá que ver si por el camino del país nórdico se llega un escenario en que alguna de las partes se pregunte lo que, según relata Naomi Klein en su libro La doctrina del shock, los sudafricanos negros comentaban en modo de broma en las dependencias presidenciales: “¡Eh, tenemos el Estado! ¿Dónde está el poder?”.
@ÁngelDanielCCS