Desde las alcaldías, pasando por notarías y registros, así como institutos autónomos, fundaciones y ministerios imponen una montaña de obstáculos y trabas que le complican la vida al pueblo.
Hasta la banca pública ha caído en la maña de ponerle todo tipo de requisitos exasperantes a un pueblo que sufre el rebote permanente de cuanta taquilla, oficina, o despacho pueda imaginarse.
Hay algunas pocas cosas que funcionan bien, y hay que mencionarlas para hacer el contraste: un ejemplo es el servicio que ofrece el Saime en materia de pasaportes.
Es algo funcional, expedito, amigable, eficaz.
De tal manera que no tenemos ningún empacho en reconocer lo que funcione bien y destacarlo, pero del mismo modo debemos ser enfáticos y exigir que se corrija lo que funciona mal.
Estamos ante una maraña de trabas que impone un pesado y asfixiante fardo burocrático, que le hace la vida cuadritos a la gente.
Y en medio de eso, como es de esperarse, la corrupción. Le cobran a uno por todo. Y dígame en las alcaldías; hasta lo más mínimo es real, todo es billete, cualquier permiso, por cualquier trámite, le piden a uno que pague y que para agilizarle lo que debe ser gratis.
El Ejecutivo, que ha sido muy claro en el interés de optimizar la simplificación de trámites y luchar contra el burocratismo, se ha mostrado a su vez sumamente contradictorio.
Si bien desde 1999 emitió el decreto con rango y fuerza de ley sobre “Simplificación de trámites en la Administración Pública”, al mismo tiempo cada mes aprueba una nueva ley que implica más controles, más obligaciones, y más requisitos y obstáculos para los ciudadanos.
Digo por ejemplo que una persona que haya cometido el “pecado” de ser emprendedor, de impulsar una iniciativa en nuestra Venezuela, debe comenzar una carrera dramática de obstáculos que pasa por cumplir con el cálculo y pago del IVA, impuesto de activos empresariales, Impuesto Sobre La Renta, la Locti, la Lopcymat, los impuestos municipales, el pago del Ince, el Seguro Social, Solvencia Laboral, la ONA, el Registro Nacional de Contratistas (SNC); para acceder a divisas otro martirio a través de una cosa de trámites infinitos que llaman Rusad y que por cierto la cotizan por ahí ciertos gestores en unos cuantos millones.
Seguimos con este tema más adelante, pues lo cierto es que el burocratismo está haciendo estragos en Venezuela.
Dr. en Políticas Públicas