Microcircuito o chip es un dispositivo que permite almacenar información del cliente y elementos de seguridad para su autenticación, así como del emisor en las operaciones monetarias.
Póngase en contacto con su banco y pregunte por la nueva tarjeta con chip. Al sustituirla por la vieja tarjeta de banda magnética, tiene garantizadas ventajas con sólo cambiar sus tarjetas de crédito y débito por tarjetas con chip, pues éstas proporcionan autenticación en las transacciones, mayor seguridad y reducción del fraude por contener mecanismos más seguros que en los plásticos con banda magnética.
Migración. La banca nacional ha hecho las aplicaciones en tarjetas de débito y de crédito de distintas plataformas, lleva a cabo una progresiva migración a tarjetas chip o tarjetas inteligentes, desarrolladas para garantizar seguridad, efectivo enrutamiento y rápida respuesta.
Para ello, la banca cuenta con las certificaciones a nivel mundial de las más reconocidas marcas, además de que acoge los lineamientos del proyecto de migración y estandarización establecido por la Sudeban. El propósito de esa estandarización es una operación segura que funcione a nivel mundial entre tarjetas, puntos de pago y cajeros automáticos que ya hayan sido adecuados.
Ahorro familiar. Es erróneo pensar que quienes tienen que preocuparse por los gastos del hogar son las personas que pagan las facturas. Toda la familia debe estar comprometida a la hora de generar un ingreso extra y eso es lo que debemos inculcarles a sus miembros.
Un incentivo es muy importante cuando los menores de la casa hagan algo por ahorrarnos un bolívar. Por ejemplo, cuando apagan un bombillo encendido sin necesidad, no echan papel higiénico en el inodoro, cierran bien los grifos, cuando apagan el reproductor que nadie está escuchando, etc. Un dulce, un corto paseo o un premio en metálico servirá para que los "pequeños" de nuestro hogar colaboren con la reducción de los gastos.
Conciencia. Lo anterior creará una conciencia de ahorro que seguramente practicarán en su edad adulta y en su propia familia en el futuro. Es 100% necesario que toda promesa se cumpla. Pero si se incumple un premio o incentivo, las personas perderán interés y nuestra credibilidad, por consiguiente, estaremos gastando inconscientemente sin generar dinero ni ahorro.
Es recomendable reunirse una vez a la semana para hacer un balance de los logros o retrasos. La participación de las personas de nuestro núcleo familiar es lo más importante para nuestro próximo éxito en el manejo de las finanzas hogareñas.
Unión. Una familia unida siempre ahorra en los momentos difíciles, por eso es bueno hablar claro y conciso. Los problemas fáciles y difíciles individuales hay que comentarlos con todos, para que la ayuda sea óptima.
No hay que ser exigentes al principio, pero hay que llevar cuenta de los progresos y fracasos, optimizar las leyes familiares en el ámbito de ahorro de energía, agua y teléfono, vigilar las actividades que realizan los miembros de la familia para ahorrar.
El ahorro no debe afectar el sano desarrollo físico y mental de las personas, como, por ejemplo, no comer bien, no ver televisión por no encenderlo, estudiar con la luz apagada, no bañarse, etc.
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