Todo indicaba que era cuestión de unos meses para que la alcaldesa Irene Sáez se encaminara hacia Miraflores, mientras Copei libraba luchas internas, AD sufría enfrentamientos entre renovadores e históricos. Era profundo el sentimiento antipartido y antipolítico y los medios gozaban de la más alta credibilidad.
Sin embargo, había un mar de fondo que ya había sido detectado cuando en 1995 los estudios de opinión empezaron a mostrar la demanda del electorado venezolano que dibujaba a su candidato (a) ideal: antipartido, vengador y redistribuidor de la renta petrolera. No obstante, las señales, los partidos tradicionales se negaban a ver lo que ocurría.
En 1997 nadie podía imaginar remotamente que la elección de 1998 sería entre dos candidatos extrapartido, que Sáez no sería uno de ellos, que AD perdería gran parte de su fuerza.
Como el año próximo, en 1998 hubo megaelecciones, sólo que la decisión de separarlas se tomó al ver el avance de Hugo Chávez. Aquellos comicios constituyeron un hito, como serán los de 2012.
Ya sabemos que las presidenciales serán el 7 de octubre, en diciembre la de gobernadores y en 2013 la de alcaldes. Pero aún hay mucho trecho por recorrer.
Si alguna lección quedó de hace 13 años es que además de leer los numeritos de las encuestas sobre intención de voto, hay que evaluar el clima de la nación y otros indicadores a los que se llega con estudios cualitativos.
Allí puede estar la pista de por dónde irán los tiros. Eso sin contar con el imponderable de la salud del presidente Chávez, quien se recupera de cáncer, pero aún sigue tratamiento de quimioterapia.
Lo que tenemos hoy son apenas tramas. La oposición organizada en la MUD se dirige a sus internas y puede ser un proceso interesante porque obligará a muchas negociaciones; al chavismo, que ya tiene abanderado presidencial, le toca lidiar con las candidaturas a gobernadores porque hay algunos que, se supone, no deben repetir, especialmente en los estados donde perdieron las parlamentarias; el Gobierno deberá responder a muchas expectativas, sobre todo, las de la Gran Misión Vivienda Venezuela y en su trato con la oposición.
En todos los casos, las decisiones deberán ser tomadas con cabeza muy fría, como se recomienda en entornos muy calientes.
Paria Profunda. El viaje familiar de estas vacaciones fue a la península de Paria. Nos orientó la colega Tamara Rodríguez, quien nos contactó con el capitán "Botuto", nuestro guía por ese territorio que es la frontera con Trinidad. Selva, mar, sol, tonalidades verde botella, azul y rosado jabón de panela, jardines colgantes en balcones naturales, manantiales que caen directo de la montaña al mar y una alimentación fresquita nos hicieron sentir en comunión con esta Tierra de Gracia, como la definió Colón. Cuando regresábamos del Promontorio de Paria -último pedacito de tierra criolla-, corrimos con la bendición de toparnos con una manada de delfines. No lo pensamos dos veces para zambullirnos a nadar entre ellos. El viaje es como una edición limitada, único, y es un banquete para los sentidos. Como todo paraíso hay un costo: navegar tres horas en peñero desde San Juan de las Galdonas, acampar en Uquire (un pueblito de apenas 15 habitantes), seguir navegando, tener disposición todoterreno y, por supuesto, no dejar basura inorgánica. Poco pago para tanta felicidad.