Como había quedado en mi
columna anterior, estoy seguro que la discusión sobre las propuestas
presidenciales son sin duda el elemento más álgido en esta campaña.
Desprendernos de la emotividad no es fácil en procesos electorales venezolanos,
sin embargo cada vez es mayor la demanda de propuestas y contenidos concretos
de parte de nuestro pueblo para con los políticos que aspiran un cargo
electivo.
Ya habiendo iniciado el
análisis de contenido de la propuesta del Candidato Chávez, realizando incluso
algunas observaciones al programa presentado, trataré de analizar la propuesta
del Candidato Capriles, no sin antes advertir que lo hago desde una perspectiva
muy clara, desde el socialismo. Así como el 90% de los analistas mediáticos de
nuestro país hacen el análisis del programa del Candidato Chávez desde el
neoliberalismo, no pretendo menos que hacer un equilibro e iniciar el
desmontaje de la propuesta de Capriles.
Es importante resaltar, antes
del análisis de contenido que, el lenguaje utilizado por el Candidato o sus
asesores en el documento, tiene como intensión disfrazar los términos
fundamentales de su propuesta: “Capitalismo”, “privatización”, “devaluación”, “libre
mercado”, que transversalizan todo el texto sin ser mencionados una sola vez,
observemos:
- Capriles plantea “un sector público fuerte
que: 1. Promueva y oriente la iniciativa privada;…” y posteriormente
plantea un “sector privado fuerte que:… 2) aporte recursos fiscales para
la inversión pública y social”. No es acaso evidente la profunda
contradicción en afirmar que se desea un sector público para fortalecer al
sector privado, que a su vez también será fuerte para generar aportes
fiscales al sector público que sólo sirve para blindar al privado. En
pocas palabras, lo que se plantea es hacer del Estado una estructura que
sirva sólo para alimentar y retroalimentar al sector privado, descuidando
la función pública. Esta es la principal propuesta del Candidato Capriles
en lo que denomina “Emprendimiento y empleo”.
- Capriles plantea una “movilidad social
ascendente e independencia económica”, transitando de “un modelo de
repartición a uno de creación de riqueza”. A demás de ser un gran
enunciado que no expresa en él mismo ni en sus ideas posteriores como se
operacionaliza tal fin, detrás de él claramente se afirma la negación de
la repartición de la riqueza petrolera existente, para ser asignada sólo a
aquellos que demuestren o afirmen ser “capaces” de crear más riqueza. En
pocas palabras, el plan de Capriles es quitarle los beneficios económicos
obtenidos por los pobres en el gobierno de Chávez, para dárselos sólo a la
clase media “pujante”, negando así el verdadero ascenso social de los
pobres, que con derecho también tienen acceso a la riqueza nacional y al
desarrollo de proyectos productivos de propiedad social, condenándolos a la
pobreza eterna.
- Capriles también ofrece “avanzar gradual
pero sostenidamente en el desmontaje de los controles y legislación que
ahuyentan la inversión…” extranjera (de preferencia estadounidense) , esto
implica el desmontaje progresivo del control cambiario para su
eliminación, reconociendo al mercado paralelo como legal y utilizándolo
como referencia cambiaria, lo que implicaría en el primer impacto, una
devaluación del 100% de la moneda, además del desmontaje de los controles
de precio establecidos a los rubros de la canasta básica, conduciendo a la
liberación del mercado y el incremento de la especulación, en nombre de la
diversidad de productos y la libertad económico; por último, ésta premisa
anuncia en un corto plazo la eliminación del subsidio a la gasolina, lo
que generaría un caos en los precios de distribución de los alimentos,
repercutiendo en el encarecimiento de los mismos de manera inmediata.
- Capriles, en todo el documento entregado al
CNE, no nombra ni una sola vez a la OPEP, pero sin embargo anuncia un incremento
de la producción, que se ha dicho podría ser de 400 mil barriles de
petróleo por año. Esto implica de primeras, traicionar la cuota OPEP
fijada a Venezuela, lo que generaría de manera inmediata la caída abrupta
de los precios del petróleo,
condición que beneficiaría a los países desarrollados e impulsaría
una caída libre de la principal fuente de ingreso de recursos de nuestro
país, con las cuales se financian las Misiones, que por cierto tampoco son
mencionadas ni una sola vez.
Estos son algunos aspectos de
los sin fines de enunciados, que en el marco de una serie de lugares comunes y
afirmaciones, en un lenguaje alejado de sus intensiones reales, pretenden disfrazar
una serie de dogmas neoliberales que Venezuela decidió superar hace ya más de
20 años, cuando se lanzó a la calle para detener las medidas que desde el FMI
se aplicaron a nuestra frustrada sociedad.
En próximas ediciones seguiré
analizando estos contenidos presentes en el “Programa de Gobierno” de Capriles
Randonski, “Hay un camino”.
*Espacio crítico para la
construcción socialista #88
Nicmer N.
Evans
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