En concreto, este índice se situó en marzo en 1,41%, después de retroceder 2,33 puntos en comparación con el mismo mes de 2011.
Lo que este dato refleja es que los venezolanos están cumpliendo sin mayores retrasos con los pagos de sus créditos sin mora.
Un crédito se considera moroso cuando se ha producido un retraso de más de tres meses en el pago de la deuda, la cual incluye amortización de capital y pago de intereses por parte del cliente. Por ello, un bajo índice de morosidad se interpreta como un síntoma de buena salud tanto de las empresas y las familias que adquieren créditos, como del propio sistema bancario.
Precisamente, el superintendente de Bancos, Edgar Hernández Behrens, comentó hace poco que la baja situación de morosidad en la banca venezolana, que se sitúa según este indicador entre las mejores cuatro de América Latina, “es una demostración de que el pueblo de Venezuela es buen pagador, responsable con sus créditos y de su financiamiento”, por lo que envió “una felicitación a los clientes de la banca”.
La felicitación es válida no sólo para el sector de las empresas, industrias, comercios y sectores de servicios, que representan buena parte del universo que se financia por medio de la banca, sino también para el cada vez más amplio número de venezolanos que recurren al microcrédito por medio de las diferentes opciones de banca popular o comunitaria. En estos sectores populares se registran niveles de morosidad tan o más bajos que los de la banca universal o comercial.
La noticia es positiva, porque con índices tan bajos de morosidad se estimula el crédito en general y, por tanto, se vigorizan la productividad y el crecimiento económico.
Solemos dar recomendaciones acerca de cómo manejar asertivamente el crédito y cómo servirnos del financiamiento de la manera más efectiva. Casi siempre, este tipo de recomendación tiene mucho que ver con el pago puntual de las cuotas para evitar los recargos con intereses moratorios, para lo cual hay que estar atento a las fechas de facturación, de corte y de pago. Sin embargo vemos, a la luz de las cifras que publica Sudeban, que los venezolanos están más que al día con sus obligaciones.
Así que, una vez aprendida esta lección, es bueno recordar además que el buen crédito es una cualidad que se va construyendo y haciendo más firme con el tiempo, y puede llegar a convertirse en una muy poderosa herramienta de superación tanto en los negocios como en lo personal. Mantenerse al día con los pagos y cumplir con los créditos ayuda a construir un historial que servirá más adelante, no sólo para tener acceso a nuevos créditos, sino para obtener buenas referencias comerciales que abren puertas en muchos ámbitos, no sólo en el bancario.
Por ejemplo, será más fácil contratar seguros si se tiene un buen historial. Hay empresas en los sectores de la construcción, venta de vehículos o en el propio comercio al detal, que ofrecen financiamiento para adquirir sus productos, para lo que exigen buenas referencias. En el comercio electrónico es indispensable contar con tarjetas de crédito confiables. Lo más importante de todo: disponer de buena reputación crediticia es el mejor aval cuando se presentan las situaciones de emergencia.
twitter: @josegrasso
“El buen crédito es una cualidad que se va construyendo _y haciendo firme con el tiempo”