Resucitaron el logo adeco que no veíamos desde hace más de diez años, pintaron pancartas, arengaron a unos cuantos resentidos y a otros tantos apegados a la añoranza de un pasado en el que ellos vivían mejor, mientras el resto comía si acaso una vez al día, y con la complacencia mediática de por medio, lograron colarse en primeras páginas.
Puro cuento. Dicen que quinientos jóvenes cargaron el ataúd. Digamos que es verdad. Pero seamos más bien generosos y pongámosle otro cero a esa cantidad. Supongamos que fueron cinco o diez mil personas las que movilizaron. ¿Cuántas caben en la Chiquinquirá y en la casa de AD y sus adyacencias? ¿Cuántas personas estudian en la Universidad Central, por tener una idea de lo que es una población numerosa? Creemos que 60 mil, más o menos.
Tal vez alcanzaron a juntar el equivalente al estudiantado de cinco liceos. ¿Y eso qué? ¿Con ese "gentío" pretenden ganar elecciones?
Honestamente, y sin necesidad de meternos con el muerto, porque él mismo se labró su fama y su destino sin intromisiones ajenas, más bien pensamos que la alharaca les restó en lugar de sumar como creen. Adecos y ex-adecos se retrataron juntos en una vergonzosa demostración de hipocresía. Se les olvidó que ellos mismos expulsaron al difunto de las filas de su partido, el mismo año en que la entonces Corte Suprema de Justicia le dictó medida de detención preventiva por cargos de corrupción.
CAP tuvo que fundar otra agrupación política para llegar a la senaduría en el 98 y recuperar así la inmunidad perdida por los hechos delictivos que se le imputaron.
Pero estos cínicos de hoy, se lavaron las manos, y se cogieron el difunto para ellos. El jueves volvimos a ver en las caras de los dirigentes protagónicos de la velada que adeco es adeco hasta que se muera. Son tan entusiastas y tan vivarachos, que si los demás no se avispan con cuatro gatos y su desgastada "maquinaria", van a pasar a comandar la oposición aunque no arrastren votos.
Ahí es donde se le ven las costuras a los partidos "nuevos". En que de nuevos no tienen nada. Son el mismo blanco con diferente cachimbo. En realidad, no hace falta tanta parafernalia ni tanta máscara para engañar incautos, porque de anteojito la gente se da cuenta de que la guanábana se está cocinando de a poquito y más prontico que tarde ya tendremos dos tercios del Pacto de Punto Fijo en campaña contra Chávez.
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