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Caracas, 23/10/2014
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Opinión Firmas Mariadela Linares Demasiada democracia

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MARIADELA LINARES | 28/05/2011 07:37:12 p.m.
Demasiada democracia
En un país donde 15 personas deciden de pronto trancar una autopista y causar un caos total, en las horas de mayor congestionamiento, o donde los motorizados circulan por las aceras, se comen las luces y no respetan leyes ni autoridades, resulta cuando menos ridículo hablar de autoritarismo
Nosotros nos preguntamos qué sentirán en su interior todos esos opositores que afirman que aquí gobierna una dictadura cuando se ven atrapados en una gigantesca cola porque un centenar de personas cierra una vía con total impunidad.

Quien sufre eso seguro clama por esa dictadura de mano férrea que meta por el carril a todo aquel que violente el derecho ajeno de circular o que atropelle a otro, simplemente porque se siente más guapo y anda armado.

Algún grupo de equilibrados sociólogos y psicólogos (¿existirán?) debería dedicarse a medirle la temperatura al ánimo caraqueño y hacer propuestas sobre cómo reencauzar la conducta colectiva hacia el sendero de la convivencia, que pase por el respeto mutuo.

La anarquía aquí no tiene color político. Los motorizados no son todos chavistas ni todos ellos entran en la categoría de vándalos que nos azota; los manifestantes igual. Puede tratarse de un grupo espontáneo que quiere llamar la atención, no importa a costillas de quién, o de un colectivo dirigido con fines de crear zozobra.

Caracas es una ciudad invivible, dividida, donde la vida social se limita a los espacios cercanos a la residencia o al lugar de trabajo, porque el desplazamiento se hace prácticamente imposible de un sitio a otro. Si uno tiene parte de la familia viviendo en el sur y uno habita en el norte, en el este o en el oeste, tiene que limitarse a comunicarse con ellos sólo telefónicamente. Amor de lejos.

Quienes tienen la desgracia de habitar en las ciudades dormitorio -pobrecitos- no viven, padecen, una ciudad que les quita cuatro o hasta cinco horas diarias en una cola; eso si tienen la suerte de que no llueva, que no haya un accidente o que a un grupito de ociosos estudiantes les dé por sacar cuatro pupitres a la calle y amargarles el resto del día. Tanta anarquía no se aguanta. O le ponemos un parao a esto o terminaremos todos locos.

 
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