Son ellos precisamente quienes definen el paradigma en contraste, con relación a la estela de mensajes mediáticos que han levantado una pared, a nombre de España, ante lo acontecido tanto en Bolivia como en Argentina con la nacionalización de las empresas filiales de Repsol, YPF, Red Eléctrica de España, las que ahora forman parte del patrimonio de esas naciones latinoamericanas.
Las emisoras de televisión internacional de España están organizando debates continuos acerca de este tema, cuyos invitados con frecuencia nos sorprenden en su animosidad y escándalo, cuando se expresan acerca de estos países, que alguna vez fueron colonias, lo que parece un pasado demasiado incrustado en la memoria genética de algunos, y se les olvida que están hablando en pública televisión y desde el siglo XXI, (no el XVI, ni el XVII ni siquiera el XVIII). El asunto provoca risa y espanto a la vez.
Entonces, estos amados pájaros trovadores, creadores de: 19 días y 500 noches, de Nanas a la cebolla, Secreta mujer, Fe de vida, o Al otro lado del Edén y Amores eternos, están furiosos, se burlan de la burla, quieren hacer canciones indignadas y precisan, con puntos y señales, que esas empresas valen para Argentina y Bolivia, y bien hecho está lo hecho. Que lo terrible es como el Gobierno español hace recortes en áreas tan graves como Sanidad, Educación, Investigación y Libertades públicas, y señalan la angustia que hoy se vive para conseguir empleo.
Pero no es la primera vez que Sabina y Serrat públicamente expresan, en nuestra Latinoamérica, su posición confrontadora frente a los “decires” de la mirada eurocentrista, hace pocos años, cuando el incidente aquel entre el Rey y el Presidente Chávez, donde la frase: -¿Por qué no te callas?” con toda su arrogancia, se utilizó para hacer mofa del presidente. Entonces en Valencia, en el concierto de este duo maravilloso, un grupo se permitió llevar pancartas con la frase enarbolada y pretendieron lograr la solidaridad de los cantantes, frente a lo cual, estos enardecidos, terminaron burlándose de las diatribas, gritando a voz en cuello que ellos no eran monárquicos, lo que es elemental y comprensible, en gente inteligente, contestataria y contemporánea.
Serrat declara ahora abiertamente: “Yo no soy Repsol, no me siento agredido con la nacionalización de la empresa”, ¿y que esperaban los empresarios?
“Desdramatizar las expropiaciones” es la expresión que usaron los medios para describir las declaraciones de estos trovadores, muy cauta, muy comedida , y ustedes ¿cómo lo ven?