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Opinión Firmas Laura Antillano Castillito y Conejín

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LAURA ANTILLANO | 18/02/2012 07:38:55 p.m.
Castillito y Conejín
Mientras la oposición decidió el candidato para lanzar en las elecciones de octubre y enfrentar a Chávez, y hay jaladas de trenzas, agresiones obvias o veladas, directas e indirectas, en el juego de la calle y el de los medios, nosotros, o los cercanos a estos avatares, nos ocupamos de otros asuntos, como los quebrantos de salud de un poeta de los orígenes del cine venezolano: José Castillo
Nadie lo creerá en próximas generaciones, pero este señor, periodista, nacido en 1922, en las calles de la parroquia Altagracia de Caracas, se convirtió en uno de los pioneros del cine animado en Venezuela, a través del autodidactismo, legando un ejemplo de trabajo y constancia cinematográfica a quienes se inician hoy en estos territorios.

Con una técnica totalmente artesanal y experimental, este periodista de 87 años intenta, desde 1975, crear comiquitas que reflejen la idiosincrasia venezolana, y un mensaje de buena convivencia y búsqueda de la paz, labor por la que ha sido reconocido con diversos premios internacionales.

Castillito, como le dicen cariñosamente, se dedicó a dibujar cuadro a cuadro diversas historias animadas, con marcador, tinta china o alfiler sobre la cinta transparente de 35 milímetros sin emulsión. Él creó cortos de no más de tres minutos de duración, como: Vivir en libertad, Cadenas, El paseo de Buster Keaton y El patito feo, además de fábulas venezolanas como Tío Tigre y Tío Conejo y La cucarachita Martínez. 

José Castillo vivía en El Cementerio, en una habitación. Allí le prometió a un niño que iba a hacer una película de comiquitas para él. Trabajó durante dos años para hacer nacer a "Conejín".Y con aquel regalo llegó a ganar en el Festival Internacional de Cine de Filadelfia, donde también figuraba Charles Chaplin con Un rey en Nueva York. 

A partir de Conejín, la historia de un pequeño conejo que vuela papagayo, el trabajo de Castillo no se detiene, ni tampoco los premios. Su trabajo La cueva (la aventura de una tortuga y un conejo en una cueva) en 1985 gana el International Odense Film Festival en Dinamarca y La hormiga de Hiroshima es premiada en Japón y en Leipzig, Alemania.

En Caracas gana con Kimono, corto de 3 minutos basado en un poema de Pascual Venegas Filardo, en 1997, el Festival de Caracas, y en 1997 gana también en Caracas con un corto titulado La serpiente emplumada.

Castillito vive solo, en un modesto apartamento del 23 de Enero, en Caracas. Allí reunió sus recuerdos de viaje y allí conversa con Conejín, su personaje de siempre. En la agonía de su enfermedad, es él quien le acompaña.

Estudió periodismo cuando apenas se abría la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela y su más reciente trabajo de creación es un proyecto denominado Gaza, que se centra en el tema que más le interesa: el de la paz. 

Los hermanos Rodríguez han hecho, con el apoyo de la Villa del Cine, un extraordinario documental en honor a este gran artista, Los sueños de José Castillo, que capta su espíritu soñador, y su humildad.

Este viernes 10 de febrero, la Asamblea Legislativa del Municipio Naguanagua de Carabobo hizo un homenaje al cine nacional teniendo a Castillito como centro de su reflexión, el orador de orden fue Xavier Sarabia, presidente de la Cinemateca Nacional. Aplaudimos el gesto en aras de la construcción de una memoria digna para nuestro cine.


 
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