JUAN PÁEZ ÁVILA | 01/04/2011 02:20:45 p.m.
Libia hoy
Después de la caída de los regímenes dictatoriales de Túnez y Egipto, la mayoría de los gobiernos autocráticos en el Oriente Medio han sido sacudidos por protestas de ciudadanos que piden reformas democráticas o renuncia de sus jefes de Estado, pero es en Libia donde la crisis política y militar se ha agravado con el peligro de que se desate una guerra civil con las terribles consecuencias que genera este tipo de confrontación fratricida en la que no sería ajena la intervención extranjera.
Después de la caída de los regímenes dictatoriales de Túnez y Egipto, la mayoría de los gobiernos autocráticos en el Oriente Medio han sido sacudidos por protestas de ciudadanos que piden reformas democráticas o renuncia de sus jefes de Estado, pero es en Libia donde la crisis política y militar se ha agravado con el peligro de que se desate una guerra civil con las terribles consecuencias que genera este tipo de confrontación fratricida en la que no sería ajena la intervención extranjera.
Al momento de escribir este artículo, dos días antes de su publicación, las fuerzas contrarias al coronel Muammar Gadafi se habían apoderado de varios ciudades al este de Libia y el ex ministro de Justicia que abandonó al gobernante que lleva 40 años en el poder, anunciaba la formación de un gobierno paralelo en la ciudad de Bengasi, la segunda de ese país, y todo parecía indicar que no obstante el llamado del hijo de Gadafi, Saif Al Islam, a una negociación para ponerle fin al conflicto, no sería atendido por los insurgentes que han logrado apoyo a escala internacional.
Hasta hoy Gadafi luce atrincherado en Trípoli, dispuesto a resistir y a armar a sus partidarios para librar lo que a su juicio sería la gran batalla final, lo cual es indicio de que el peligro de guerra civil, si no se produce una mayor deserción del Ejército que todavía le es leal, es un hecho irreversible, porque lo más probable es que la oposición reciba apoyo militar desde Europa y Estados Unidos a través de los principales puertos que dominan y por donde sale la mayor parte del petróleo que Libia exporta.
Y aunque Gadafi, según cables internacionales, estaría recibiendo apoyo desde Zimbabue de parte de Mugabe, en pocos días podría ser acorralado por fuerzas superiores y las batallas acarrearían miles de muertos y heridos, algo que ningún demócrata puede admitir como forma de lucha en el siglo XXI, cuando la Unión Soviética se derrumbó a finales del siglo XX sin que los cañones -y menos los tanques y aviones del Ejército Rojo- dispararan contra la población civil.
Las circunstancias políticas y militares tanto internas como externas que atraviesa Libia en estos momentos, conducirán inevitablemente a la derrota de Gadafi, al perder apoyo internacional y tener que enfrentar las sanciones de las Naciones Unidas, aprobadas por unanimidad. Por los vientos que soplan, ninguno de sus panas o "hermanazos" acudirá en su auxilio.
Periodista