De las autoridades gubernamentales, porque seguramente tienen alguna responsabilidad en la desconfianza que han creado con sus políticas públicas, que no han generado condiciones para su arraigo en territorio nacional; y de la oposición, que aspira a ganar las elecciones el 7 de octubre, por lo que significa la descapitalización humana, científica, técnica y humanística de una nación, que lo tiene todo para impulsar un desarrollo económico sostenido, para lo cual no sólo debe crear condiciones favorables para que alcancen un mejor nivel de vida los que todavía permanecen en suelo patrio, sino también para provocar el regreso de la mayoría de los que se han ido.
En más de un millón de jóvenes profesionales se calcula que han emigrado de Venezuela en los 13 años de gobierno de Hugo Chávez, buscando nuevos y fructíferos horizontes que les garanticen un mejor futuro, que no encuentran en nuestro país, como consecuencia no sólo del atraso económico sino también por la discriminación política que ha establecido el régimen del comandante Presidente, contra quienes aparecen en la lista Tascón, como contra quienes se niegan a identificarse con el partido oficial.
Incluso los que logran realizar posgrados en universidades del primer mundo, se ven forzados a regresar a esos países que generalmente los reciben no sólo con los brazos abiertos, sino también con un trabajo adecuado a sus niveles de calificación profesional, sueldos acordes con el costo de la vida y hasta con vivienda apropiada para alojar decentemente a su familia, y poder dedicarse a trabajar en el menor tiempo posible. Los únicos que no encuentran empleo en el mundo desarrollado son los que sólo saben insultar y mentir.
Mientras nuestras naciones estén dirigidas por políticos ignorantes en materia de investigación científica y tecnológica, que se genera en las universidades y en los laboratorios de las grandes empresas transnacionales del mundo, como lo percibió Deng Xiaoping, el gran estratega chino que provocó el más importante viraje en el progreso de su país, no saldremos del subdesarrollo.
Periodista