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Opinión Firmas Juan Páez Ávila Capitalismo en Cuba

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JUAN PÁEZ ÁVILA | 31/05/2011 08:19:46 a.m.
Capitalismo en Cuba
Desde que Raúl Castro visitó China y pudo constatar el progreso económico que experimentaba ese país, una vez puestas en práctica algunas reformas propuestas por Tenziapín, que comprenden la apertura al capital extranjero, cuyos resultados superan a casi todos los países del mundo en crecimiento del producto interno bruto de una manera sostenida, el actual Presidente de Cuba se dio a la tarea de convencer a su Estado Mayor del Ejército de la necesidad de salvar la honrilla de una revolución que se acercaba entonces a los 40 años de un evidente y rotundo fracaso
26 de abril de 2011.- Desde que Raúl Castro visitó China y pudo constatar el progreso económico que experimentaba ese país, una vez puestas en práctica algunas reformas propuestas por Tenziapín, que comprenden la apertura al capital extranjero, cuyos resultados superan a casi todos los países del mundo en crecimiento del producto interno bruto de una manera sostenida, el actual Presidente de Cuba se dio a la tarea de convencer a su Estado Mayor del Ejército de la necesidad de salvar la honrilla de una revolución que se acercaba entonces a los 40 años de un evidente y rotundo fracaso.

De allí que una vez que asumió los máximos poderes que significan en Cuba ser Jefe del Estado y del Gobierno, comenzó a convencer o a enfrentar a los factores políticos que todavía conservan influencia determinante en las decisiones y sobre todo en la ejecución de la principales aunque incipientes reformas que se proponía adelantar. Para ello, se valió sin lugar a dudas de la autoridad que aún ejerce la vieja guardia comunista sobre el control del Partido y del Congreso que acaba de finalizar sus deliberaciones. Su voz de mando se oyó entre los asistentes a una cónclave de más de mil delegados, acostumbrada a obedecer a su hermano Fidel, a la que se enfrentaba por primera como máximo jerarca y a la que logró controlar y hacer que sus reformas se aprobaran por unanimidad, con lo cual le dio apariencia de resolución colectiva.

Raúl Castro demostró que ya tiene el dominio del aparato político y militar de Cuba, aunque todavía siente la sombra jerárquica de su hermano mayor, lo que le permitió fustigar duramente a una burocracia improductiva y decidió despedir a un millón de empleados públicos para que vayan de crear pequeñas empresas, propias del capitalismo, con ganancias y pagos de impuestos, para que tomen las iniciativas personales de las que puedan ser capaces para emprender obras productivas, como lo hacen en China y también en Estados Unidos, potencias capitalistas que se disputan la hegemonía comercial y económica en general en el universo.

Y para no dejar dudas acerca de hacia donde quiere enrumbar a su país, no atacó al imperialismo e informó que el presidente Obama le había comunicado que podían establecer relaciones normales, lo que significará en el mediano plazo eliminación definitiva del embargo económico y regreso de las transnacionales a Cuba, las mismas que impulsan el crecimiento de China.

Profesor de la UCV

 
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