JOSÉ GUERRA | 18/06/2012 07:32:18 a.m.
Venezuela una economía dependiente
El mundo de hoy es uno total y absolutamente globalizado. Está globalizada la producción de bienes, las finanzas y también el conocimiento por medio de Internet
El mundo de hoy es uno total y absolutamente globalizado. Está globalizada la producción de bienes, las finanzas y también el conocimiento por medio de Internet. Mediante esta herramienta lo que se descubre en un país de inmediato es de conocimiento público, sin que se tenga que esperar la edición de un libro como en el pasado.
Venezuela es parte del mundo y se incorpora a la economía mundial vendiendo un solo producto, el petróleo y comprando prácticamente el resto de los bienes. Esa tendencia viene agudizándose desde mediados de los años noventa y se ha acentuado a partir de 2007, cuando la política económica del gobierno optó por cancelar la producción nacional para favorecer las importaciones.
Debe decirse que no todos los bienes se pueden o deben o producir en un país porque hay ciertas restricciones que lo impiden tales como el clima, la tecnología y la calificación de la fuerza de trabajo. Por ejemplo, en Venezuela no se puede cultivar trigo eficientemente. Pero si se cultivó durantes muchos años café, arroz, caña de azúcar, caraotas, entre otros renglones y hoy la producción languidece y se tienen que importar esos rubros.
Algo similar sucede con la carne, que de ser exportadores primero y luego auto suficientes, pasamos a depender en más de 50% de las importaciones de ganado vacuno para poder alimentarnos. Pero es que también estamos importando gasolina y otros derivados del petróleo, según la información que reporta el BCV. Esas importaciones las fomenta el mismo gobierno mediante acuerdos para que conmilitones políticos de ocasión sustituyan la producción venezolana por productos extranjeros, destruyendo así el empleo nacional. Las caídas de la producción nacional de alimentos configuran un cuadro de dependencia y vulnerabilidad económica de un país que le han sobrado los recursos para aumentar su producción de forma sostenida.
La explicación de ese aumento de la dependencia radica en un modelo económico que procura liquidar la propiedad privada porque, siguiendo las directrices y orientaciones de la alabada Cuba, el gobierno considera que el Estado debe ser el propietario de los medios de producción, disfrazado con el atuendo de propiedad social. La propiedad social es una farsa para esconder que es el Estado quien se está haciendo dueño de las empresas. Los venezolanos que se sientan en la mesa a comer deben saber que de cada cien kilos de alimentos ingeridos al año, sesenta son importados y el resto elaborado con materia primas también importadas.