Pues no, por socialismo se designa a un sistema sociopolítico cuya característica esencial es la abolición de la propiedad privada y la liquidación de la iniciativa de la gente para ser sustituida por el Estado como gran propietario de los medios de producción. Tal vez la confusión puede venir por el hecho de que algunos países europeos son gobernados por partidos denominados socialistas, que de socialistas lo único que tienen es el nombre. En esos países existe y prospera la propiedad privada, un vigoroso sistema de seguridad social, un sistema de impuestos que crea equidad entre los ciudadanos, elementos estos que los diferenciaron de lo que se denominó el socialismo real, que en realidad su mejor definición fueron las naciones comunistas encabezadas por la antigua Unión Soviética (Urss), hoy predominantemente Rusia.
Lo que en Europa se cataloga como socialismo es en realidad gobiernos socialdemócratas, equivalentes a lo que en Venezuela es AD o Un Nuevo Tiempo, con sus diferencias.
La doctrina del socialismo tuvo una gran división en todo el mundo, entre la socialdemocracia ya nombrada y la comunista. Esta última gobernó en buena parte del planeta: la Unión Soviética, China, Vietnam, Europa oriental, Corea del Norte y Cuba. Con la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, el bloque comunista se comenzó a derrumbar. Desapareció la Urss y los países de Europa oriental se transformaron en economías de mercado al igual que China y Vietnam. Quedaron como dos ánimas en pena Cuba y Corea del Norte.
En todos esos países predominaba la propiedad del Estado y estaba proscrita o fuertemente regulada la propiedad privada, al comienzo mediante expropiaciones y confiscaciones. Como resultado, esos países estaban arruinados al punto de que China decide dar un salto y aceptar la propiedad privada y hoy es una potencia mundial. Recientemente, en Cuba se realizó el congreso del Partido Comunista y después de 55 años de gobierno han reconocido que el sistema comunista fracasó y está abriendo espacio, poco a poco, a la propiedad privada. Nadie puede negar que la propiedad privada significa bienestar, inversión, empleo y libertad.
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