El
12 de octubre, el gobernador del estado Miranda expuso sus ideas sobre el cambio que Venezuela necesita para salir de la crisis y enrumbar al país por la senda del progreso.
Habló Capriles, con voz clara, que
a Venezuela y a los venezolanos no se les puede seguir dividiendo ni mucho menos con aquella idea peregrina de partir al país entre izquierda y derecha.
Chávez en 1998 no se atrevió a hablar de izquierda o derecha ni mucho menos proclamarse socialista. Nadie votó por Chávez pensando en el socialismo. Capriles propone la unión y el cambio progresista, mirando hacia delante y dejando el pasado arrinconado en el salón de los escombros.
El cambio progresista es el cambio para bien, para evolucionar, no para involucionar. Cambio progresista significa que el petróleo sea para los venezolanos, lo que implica un cambio en la política petrolera para aumentar la producción y abrirles espacio a los inversionistas nacionales. El negocio petrolero no puede ser un coto cerrado, exclusivo de empresas extranjeras aliadas del Presidente.
Cambio progresista quiere decir reimpulsar la producción para de esta forma incrementar el abastecimiento nacional, romper la dependencia alimentaria e impulsar el empleo. Las políticas del Gobierno han exacerbado la dependencia de la dieta de los venezolanos respecto al exterior hasta el punto de que 70% de lo que comemos viene del extranjero.
Cambio progresista consiste en lanzar un plan de empleo de calidad para que los trabajadores cuenten con empleos formales y bien remunerados. Cambiar hacia el progreso lleva consigo un audaz programa de obras públicas para mejorar la vialidad del país, actualmente abandonada y en un profundo estado de deterioro.
Cambio progresista quiere decir educación pública y privada de calidad. Ya basta con tener dos tipos de educación y que los hijos de las familias más pobres sufran en la escuela al no contar con condiciones adecuadas para educarse y por tanto se les dificulta el acceso a las buenas universidades.
Cambio progresista quiere decir conjugar el esfuerzo del sector público y privado para el bienestar del país. También quiere decir el cambio progresista que los venezolanos no pueden ser discriminados ni perseguidos por su orientación política y que los empleados públicos no tendrán que ponerse camisas de un color para conseguir trabajo ni mucho menos portar el carnet de un partido político. Son dos modelos de país, escoja usted.