De hecho, las naciones asiáticas Japón, Corea, Singapur Malasia, entre otras, durante los años setenta devaluaron sostenidamente sus monedas para encarecer las importaciones y promover sus exportaciones, y actualmente son unas potencias industriales.
Una devaluación hace los productos importados más caros y los productos locales se abaratan para los compradores del exterior y por tanto el país que devalúa puede beneficiarse. Pero la devaluación encierra también un peligro y es que puede generar inflación, con lo cual se deterioran los salarios.
Este ha sido el caso de Venezuela. Después de las devaluaciones consecutivas del bolívar en 2009 y 2010, todo el mundo se pregunta sobre cuándo será la próxima devaluación del bolívar. Ello es difícil de responder porque 2012 será un año electoral y es costoso devaluar la moneda cuando hay elecciones. Dos razones llevarán a Venezuela a devaluar la moneda a partir de 2012.
En primer lugar, la inflación en Venezuela es cinco veces mayor que la inflación de los países con los cuales Venezuela comercia y eso hace que las importaciones a la tasa oficial de Bs 4,30 por dólar sean muy baratas. Por esa razón una gran mayoría de los productos que comemos son importados y lo mismo sucede con el vestido y el calzado. Eso destruye la industria nacional y crea empleos afuera, no en Venezuela.
La otra razón es que las cuentas del Gobierno están descuadradas. Esos déficits en Venezuela se han saldado históricamente con una mezcla de mayor endeudamiento y devaluaciones significativas del bolívar, y esta vez no va a ser la excepción.
Con unas cuentas fiscales que a pesar de contar con la bendición de elevados precios petroleros siguen registrando desbalances fundamentales, no hay que ser adivino para figurarse que inevitablemente se producirá una devaluación.
Venezuela requiere un cambio de Gobierno que le dé estabilidad a la moneda y genere confianza en el bolívar, para así marchar hacia una transición que permita recuperar la libertad cambiaria y que la gente puede ingresar sus capitales al país y también sacarlos cuando lo necesite.
Pero resulta fundamental bajar la inflación para hacer más competitiva a la industria nacional y generar empleos en Venezuela.
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