Cifras del Instituto Nacional de Estadística revelan que en
Venezuela existen más de 1 millón 200 mil personas sin empleo y más de 4
millones que trabajan en la economía informal. La población cuya edad oscila
entre 18 años y 24 años refleja una tasa de desempleo superior a 20%, lo cual
implica que uno de cada cinco jóvenes en condiciones de trabajar está
desempleado; ello sin contar los subempleados, en particular quienes laboran en
la economía informal.
Ello evidencia un cuadro de precariedad laboral que
debe ser superado. Uno de los objetivos fundamentales de la política económica
es el logro del pleno empleo, y este depende del crecimiento económico. Una
economía en expansión genera los puestos de trabajo que demanda el aumento de la
producción. Así, en la medida en que la inversión prospere y crezca la actividad
económica, con seguridad quienes buscan trabajo y están preparados encontrarán
dónde ocuparse. La creación de puestos de trabajo no se decreta. Ha sido un
error del Gobierno de Venezuela pensar que la generación de nuevos puestos de
trabajo se dará por arte de magia o por la pura acción de la voluntad.
Una
propuesta política en Venezuela para el espacio que se abre a partir de 2012
debe incorporar el alcanzar el pleno empleo. Ello es posible gradual pero
sostenidamente mediante un conjunto de acciones que se enumeran seguidamente,
encaminadas a lograr en seis años una tasa de desempleo de 4,0%, cifra esta que
en Venezuela equivale a tener pleno empleo.
Estas políticas para estimular
el empleo parten del principio de la cooperación entre el sector privado y el
Gobierno, sin la cual no es posible la meta trazada. Las acciones que debería
adoptar el nuevo gobierno serían las siguientes.
En primer lugar, detener
las estatizaciones de empresas y orientar los recursos al estímulo de nuevas
empresas, sin las cuales no hay nuevo empleo.
Segundo, fomentar al sector
exportador de productos no petroleros mediante incentivos fiscales y gasto de
infraestructura, entre otros.
En tercer lugar, deberá acordar el Estado un
conjunto de medidas en el orden tributario con el objeto de favorecer la
creación de empleos. Así, empresas que empleen a jóvenes podrán gozar de
exoneraciones impositivas, lo cual actúa como un subsidio al empleo.
En
cuarto lugar, emprender un programa masivo e intensivo de mantenimiento y
reparaciones mayores y menores de la infraestructura física del país, hoy
desvencijada.