Decidió el presidente Chávez
aumentar los salarios de los miembros de la FAN.
Retroactivo desde el primero de septiembre, los militares recibirán
un incremento de sus salarios de 50%, adicional al aumento que ya recibieron el año pasado. También recibirá el personal militar una exoneración para el pago de las cuotas iniciales de los vehículos y casas y apartamentos que adquieran.
Muchos han satanizado y criticado ese aumento. Yo no. La FAN es una institución fundamental para el desarrollo de Venezuela y pieza esencial de la soberanía nacional. Esos aumentos de salarios expresan el clima inflacionario que vive el país, donde el alza de precios está disolviendo la capacidad adquisitiva de los salarios. Pero en justicia, el resto de los empleados públicos también merece un ajuste salarial que compense el aumento de los precios.
El caso de los profesores universitarios es dramático. Después de tres años sin aumento salarial y una inflación acumulada en ese tiempo de más de 80%, a los profesores se les concedió un pírrico aumento de 40%. Algo similar sucede con los médicos y los maestros, a quienes la inflación les ha disuelto sus remuneraciones. Secretarias, oficinistas y obreros, sufren por igual el peso de la inflación.
Se creará en Venezuela una división odiosa e inconveniente si los militares son percibidos por el resto de la sociedad como lo que no son. Los militares son venezolanos comunes y corrientes, con una responsabilidad trascendental. Por ello, la sociedad no puede ver los ajustes salariales a los militares como un privilegio, y por esa misma razón a los empleados públicos debe extendérsele el aumento salarial que se le otorgó a la FAN, de otra forma sería incomprensible por parte de los venezolanos que se suba el sueldo de unos y no de la mayoría. Ya basta de divisiones entre los venezolanos, sean civiles o militares. Cuando la dictadura de Pérez Jiménez a los militares se les vio como un sector privilegiado por los halagos que les ofrecía el dictador, y al final ello resultó inconveniente para las mismas Fuerzas Armadas.
La inflación es un enemigo de los trabajadores y de quienes devengan un salario, y los militares no son la excepción y, por un acto de justicia social, debe el Presidente dejar de justificar lo injustificable y decretar ya un ajuste salarial a los empleados públicos que les reponga lo que le ha quitado la inflación generada por el mismo Gobierno.
Economista