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Opinión Firmas José Guerra Campaña de odio

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JOSÉ GUERRA | 25/06/2012 06:21:26 a.m.
Campaña de odio
Cuando Francisco Arias Cárdenas se atrevió a lanzar su candidatura a la Presidencia de la República en 2000, inmediatamente fue objeto de una serie de agresiones y de sabotaje a sus actividades. Luego, le fue acuñado el epíteto de Frijolito II, porque antes Salas Römer había sido catalogado de Frijolito I. Así pueden seguir enumerándose un conjunto de ataques verbales que el presidente Chávez y sus seguidores han proferidos contra quienes manifiestan un posición distinta
Cuando Francisco Arias Cárdenas se atrevió a lanzar su candidatura a la Presidencia de la República en 2000, inmediatamente fue objeto de una serie de agresiones y de sabotaje a sus actividades. Luego, le fue acuñado el epíteto de Frijolito II, porque antes Salas Römer había sido catalogado de Frijolito I. Así pueden seguir enumerándose un conjunto de ataques verbales que el presidente Chávez y sus seguidores han proferidos contra quienes manifiestan un posición distinta. Claro, Arias Cárdenas respondió llamando cobarde y gallina al presidente Chávez, en un gesto absurdo del cual hoy, que ha sido indultado por Chávez, debe estar arrepentido.

Contra Henrique Capriles se ha orquestado una campaña de odio sin que Capriles haya respondido en el terreno de la descalificación. Son frases comunes del vocabulario del presidente Chávez, las palabras traidor, apátrida, cipayos, lacayos, escuálidos y agentes del imperio, entre otras perlas gramaticales que permite el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Casi por agotar el repertorio, acudieron a la expresión majunche. Todo ello conforma una actitud de desprecio hacia la vida y las tesis políticas de los otros a quienes el presidente Chávez ataca.
 
Frente a Capriles, el colmo ha llegado hasta pretender cuestionar el hecho de ser nieto de familia judía, perseguida por los nazis, aunque él profese la religión cristiana y sea devoto de la Virgen María. La programación de Venezolana de Televisión se dedica la mayoría del tiempo a hacer propaganda negativa contra Capriles y otros dirigentes que siguen su candidatura. Ni siquiera el hecho de padecer una enfermedad terminal como el cáncer ha calmado los ímpetus de revancha y la sed de venganza que parecieran acompañar al presidente Chávez. La actitud de Henrique Capriles ha sido firme y decidida al no caer en la provocación ni en las descalificaciones. Al presidente Chávez, Capriles no lo va a atacar en términos personales, sino más bien en su actuación política como jefe de un gobierno que, al ser candidato de nuevo, tiene que ser confrontado. No saldrá de boca de Henrique Capriles una frase de ofensa al presidente Chávez, pero sí el reclamo contundente a su fracaso como gobernante.

La tesis de Capriles es el rencuentro de los venezolanos, no el odio. Propugna Capriles el progreso para todos y no se hipoteca ante un gobierno extranjero como lo hace Chávez ante su dios, Fidel Castro. Entre el odio y la concordia, Capriles optó por la concordia y el entendimiento. Un país cundido por el odio y el resentimiento no tiene vida.

Economista

 
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