En realidad no es el Banco Central de Venezuela quien oculta las cifras, es más bien su directiva. Hay que hacer una clara distinción entre el personal técnico del BCV y su directorio. Es este último el responsable directo de lo que ha venido sucediendo con las estadísticas económicas de Venezuela. Las autoridades del BCV le han hecho un daño enorme al país.
En 2007 lanzaron con bombos y platillos el bolívar fuerte con la ilusión de que bajarían la inflación, pero sucede que desde que el nuevo bolívar circula, en enero de 2008, la inflación acumulada ha sido de más de 120%. Así pues, de nada ha servido el bolívar fuerte, toda vez que al día de hoy el mismo ha perdido 55% de su poder adquisitivo. Pero tan grave como lo anterior es que el directorio del BCV se ha dado a la tarea de ocultar información. Las cifras de los billetes y monedas que emite el BCV, llamada la base monetaria, según sus fuentes, tiene un año, tres meses y once días que no se publica. ¿Por qué? Con el objeto de que no se sepan los financiamientos ilegales que el Banco Central le otorgó a Pdvsa a lo largo de 2011 por más de US$ 8.000 millones.
Indicadores fundamentales para medir el estado de la economía, tales como la producción industrial y las ventas del comercio, tienen tres meses y once días que no se publican a pesar de que en el BCV reposan parte de esos datos. Esa práctica de esconder información parece que la copió el BCV de Pdvsa, empresa que tampoco da a conocer oportunamente sus cifras de producción de petróleo. Debido a ese ocultamiento es que cada cierto tiempo comparecen ante las cámaras de televisión los ministros y altos funcionarios públicos con números amañados, que no se sabe cómo se calcularon y con supuestos indicadores económicos que solamente ellos conocen. Y cuando los hacen públicos es porque ya ha concluido el trimestre respectivo y la información perdió pertinencia. Esto constituye una violación del precepto constitucional de la información pública, oportuna y veraz.
Ahora el daño de las autoridades del BCV es contra el país y contra ellos mismos al perder la credibilidad y ser señalados ante la opinión pública de tergiversar y ocultar información, aunque a algunos de ellos eso no les importe. Por eso, ya a nivel mundial se está conociendo un documento sobre estas irregularidades consignado por economistas venezolanos.
Economista