Por el contrario, puede ser que una unión en que sus miembros no tengan mucho en común, o muy poco que puedan compartir, construyan una relación que sobreviva al paso del tiempo y soporte algunos desencuentros bien comunes en todo vínculo amoroso.
Por consiguiente, el que existan muchas semejanzas no garantiza la durabilidad de la relación, sino que, en general, las relaciones en que los dos mucho se parecen, como en las que no, se hacen más llevaderas con el paso del tiempo, en que uno trata de acoplarse al otro, en ese ir y venir de aprendizajes como también de experiencias propias que se hacen una sola vivencia cuando se convive en pareja.
Asimismo, gracias a la tolerancia, que se sustenta en la comprensión mientras la llama del amor continúa encendida, se sobrevive a las crisis que, de vez en cuando, asaltan la unión hasta hacerla tambalear; pero cuando los momentos críticos se superan, hacen el vínculo tan fuerte como esos árboles viejos que forman sólidas raíces que nada las derrumba.
Por lo demás, en todas las relaciones de parejas, las discusiones se hacen presentes; vienen tiempos de turbulencias, cuando uno cree odiar al otro; pero, de igual modo, aparecen momentos que se jura amar al cónyuge más de la cuenta. Pero, por más que no se desee, en todas las relaciones conyugales, es tan normal como ir al mercado estar un día sonriendo y otro llorando, aunque se espera que existan más días de sol que de lluvia.
Por consiguiente, aquello que reza que entre más se asemeje uno al otro más felices serán, no siempre se cumple. Más bien parece que, entre más diferencias existan entre los dos, más atracción habrá porque uno se entretiene tratando de conocer al otro.
Por eso, las parejas disparejas abundan. Los altos con bajitas. Los gordos con flaquitas. Como buscando ese elemento que le falta al otro, para llenar, de alguna manera, esa ausencia, o mejor carencia, que le da a cada ser la oportunidad en el amor conyugal de estar más pleno y de conservar esa sensación de bienestar que nos hace pensar que todo está bien aunque algunas negras avisen que un palo de agua se aproxima.
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