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GLORIA CUENCA | 28/04/2012 06:32:27 p.m.
Nada nuevo
La propaganda, importante saberlo, la creó Ignacio de Loyola, beatificado y canonizado como San Ignacio
Durante la Reforma de los protestantes, se convenció –Ignacio de Loyola– de la necesidad de enfrentar a los protestantes, con ideología y procesos de comunicación. Constituyó así los colegios llamados de propagación de la fe, grupos religiosos dedicados a establecer la controversia, la polémica, la expansión de las ideas religiosas de la Iglesia católica y, a rescatar el pensamiento vinculado al catolicismo. Puede decirse que lo logró. 

Posteriormente, Vladimir I. Lenin desarrolló, mejoró, manipuló y amplió muchas de esas ideas, hasta organizar la Secretaría de Propaganda del Partido Comunista de la Unión Soviética. Los nazis se apropiaron de esas ideas. Goebbels y Himmler las hicieron más efectivas y terroríficas. 

Toda esta historia, que me suena repetida, es para contarles a mis contradictorios e inconformes lectores, que esa práctica, de desinformar (ampliar la incertidumbre) es una tradición en los países totalitarios. Claro, muchos de ustedes no habían nacido cuando ocurrieron estas cosas que cuento; otros, no se interesaban para nada en estos problemas. 

Fidel Castro ha estado al borde de la muerte, cientos de veces, según el G2, para reaparecer después. Leonid Breznev sufrió cáncer del estómago; sabíamos algunas cosas, pero no mucho. Fui testigo de la etapa final del presidente Mao. Sería largo de contar y no tengo espacio. Puedo decirles que lo vimos recibiendo al Primer Ministro de Australia, Fraser. Pasaron en sus limosinas negras por la Plaza Tien An Men, con banderitas, y luego lo vimos por televisión y cine, que casi no podía levantar la cabeza. Mi hija, con ingenuidad infantil, le dijo al intérprete: “¿se muere el presidente Mao?, lo veo muy mal”. “No, está muy anciano y cansado; de salud, muy bien”. Un mes después falleció Mao. No puedo contar los dimes y diretes al respecto. Los camaradas chinos, pobrecitos ellos, se creyeron todos los cuentos, y volvieron a la realidad cuando la Banda de los Cuatro fue hecha presa, con la viuda de Mao a la cabeza. ¿Qué por qué lo hacen? Así como la información es poder, la desinformación es una especie de contrapoder. Sin embargo, en oportunidades esa desinformación conduce, como cuando Chernobyl, a un desastre. Lamentablemente, parece que no aprenden.

Periodista / Prof. universitaria

 
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