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Opinión Firmas Gloria Cuenca La muerte de un burócrata

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GLORIA CUENCA | 04/09/2011 08:05:50 a.m.
La muerte de un burócrata
"Se han hecho "la vista gorda" y hasta cómplices, algunas entidades privadas, para congraciarse con el Gobierno, otros lo hacen con descaro"
Así se llamó una interesante película cubana, producida en Cuba y perteneciente a la cosecha de los años setenta, cuando el cine revolucionario se expandió por América Latina. Esa película, aplaudida en muchas partes, inclusive premiada en alguna ocasión, a mí me pareció buena, pero no captaba yo, en aquellos años, la trascendencia de la misma. No podía captarla. No había visto el proceso de burocratización a lo soviético de Cuba.

Justamente a partir del momento en que ya se iban a cumplir 10 años de que Fidel se entregara en manos de los camaradas rusos, salió la película que ahora comento. Trasladaron el esquema nefasto y disolvente de los pocos restos democráticos, que había en Cuba, copiando el modelo implantado por José Stalin en la Unión Soviética.

Esa burocracia, que ya se ha establecido aquí, (¡qué ingenuos somos los venezolanos!) cumple varios propósitos. Entre los primeros está lograr que, por ignorancia y fastidio, mucha gente no se atreva a acercarse a cualquiera de esos centros de poder establecidos por los cubanos y a quienes se les ha dado todas las oportunidades de enredar papeles, complicar la búsqueda de documentos, sacar el pasaporte y por encima de todo conseguir dólares, preferenciales o no, en días perdidos y horas de espera sin fin.

Se han hecho "la vista gorda" y hasta cómplices, algunas entidades privadas, para congraciarse con el Gobierno, otros lo hacen con descaro: complacen los caminos tortuosos y burocráticos implantados para que, si te dedicas a eso, no puedes hacer más nada. A veces, ni siquiera trabajar. Los problemas que se generan a partir de cualquier decisión del grupo que comanda la entrega de dólares resultan insólitos. En esas colas de los bancos esperando por los billetes verdes, puede una hacerse amiga(o) de cualquiera de las personas que allí están a la espera de que se les otorguen las divisas. Cada cuento es uno más impactante que el otro.

Como si fuera una dádiva, un regalo del Gobierno, así se sienten ellos, en lugar de tener claro que esos dólares son de nosotros, los venezolanos.

La burocracia estatal comunista, bien sea de la extinta Urss, de la China actual o de Cuba, cumple varios objetivos además del señalado. Para quien hace los trámites de buena fe y sin tener apoyo, se puede notar la gran diferencia.
Periodista/Prof. universitaria

 
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