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Opinión Firmas Gloria Cuenca Entre el amor y el odio

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GLORIA CUENCA | 21/07/2012 09:22:03 p.m.
Entre el amor y el odio
Como el bolero, así estamos, entre el amor y el odio. Esta historia del “corazón de Venezuela” debería reflejar un inmenso amor, ¿verdad? Sin embargo, ¿resulta creíble o no? Al mismo tiempo, oímos y tenemos los discursos del odio contra “majunches”, la derecha y demás epítetos descalificadores que se lanzan contra la disidencia.

Esos discursos nos hablan de un profundo odio y un gran resentimiento. No soy psicóloga, ¡líbreme Dios!, pero sí fui una persona muy enrollada. Gracias a esa circunstancia, hice la terapia pareja, de lo cual me siento orgullosa y feliz. Obsérvese que digo “gracias a esa circunstancia”, pues eso hizo que mi percepción del mundo, mi lenguaje, mi vida toda cambiara. La gente enrollada –lo que ya no soy– tiene la tendencia a lanzar sus problemas hacia los demás y a no hacerse cargo de sus metidas de patas, de sus pequeñas historias o las biografías comprimidas, como diría Adolfo Herrera.

La tendencia es a culpar siempre a los otros. Cuando ya se tiene un mínimo de crecimiento, ese tipo de persona produce lástima. No obstante, cuando esa tipología de persona se hace del poder, puede hacer mucho daño.

El lenguaje, confuso y contradictorio, ha ocasionado que se los conozca como “mensajes de doble vínculo”. La Escuela de Palo Alto, en California, con el Dr. Paul Waslavik, como jefe de la investigación, encontró que ese tipo de comunicación es patológica. Conduce, cuando la familia usa esa manera de comunicar, para dirigirse a los hijos. Esa confusión genera una especie de “cortocircuito” en el cerebro. Paraliza, daña y hasta resulta esquizofrenisante. Ese ir hacia adelante y hacia atrás, dando información que confunde, logra de esa forma propiciar la angustia en los sentimientos, las interrogantes en la mente: ¿somos materialistas, marxistas, ateos? ¿O, por lo contrario, somos religiosos, seguidores de Jesús, el Cristo o la Virgen?, las dos cosas se contradicen. Más aún, seguidores de las “ánimas de la Sábana”, los paleros y los babalaos, entre otras prácticas exotéricas. ¿Se imaginan qué confusión? Esto va más allá del mestizaje, el sincretismo, cualquier tipo de consideración. El pragmatismo en la religión es extraño. La pregunta que se nos ocurre, ¿son los venezolanos seguidores de Chávez capaces de asimilar esa estrategia maléfica? O ¿serán vencidos por la locura?

Periodista y profesora de
la UCV


 
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