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GLORIA CUENCA | 15/10/2011 07:28:31 p.m.
Dramáticas especulaciones
Estos largos años de régimen autoritario y neocomunista me han enseñado a conocer un poco a mis compatriotas
No me habría imaginado jamás lo depresivo que es un sector de la población venezolana. Seguramente fue una falla en mi percepción, por cuanto los venezolanos, en general, aunque parecemos muy alegres, en realidad -si no es por la cantidad de bebidas espirituosas que se consumen- no resultarían gratas las fiestas, ya que la diversión empieza a través del alcohol.

Es decir, sin caña no hay posibilidades de que una fiesta, en nuestro país, resulte buena; de lo cual deduzco que la alegría no es auténtica, y que hay un sustrato pesimista en la mayoría de nosotros.

Sin embargo, frente a la unidad que ha surgido, se ha mantenido, se ha robustecido, logramos ver que hay un importante aire de cambio. Los que están fajados trabajando por ese cambio -jóvenes, profesionales, dirigentes políticos, trabajadores, entre otros- se dan cuenta de cómo el país ha ido cambiando positivamente, mientras que los pesimistas y negativos no logran levantar cabeza.

Ante la sumatoria de los votos en las últimas elecciones y los hechos ocurridos, hay una casi certeza de que unidos triunfaremos. Sin embargo, no faltan los "aguafiestas": "¿Ganaremos? Sí, pero Esteban no entregara en paz". Esas especulaciones dramáticas, que surgen a cada rato en reuniones, encuentros, momentos de trabajo y de esparcimiento, les amargan la vida a quienes viven obsesionados por lo que va a pasar, cuánto tiempo falta, (ya menos de un año) y demás historias y anécdotas.

Creo que es necesario, imprescindible tal vez, hacer uso de la historia de Venezuela para conocer más a fondo el comportamiento del país en determinadas circunstancias. Se requiere que cada venezolano se comprometa políticamente con el cambio y el desarrollo del país que queremos que surja después de esta larga pesadilla de 13 años.

Debemos transformar esa energía negativa y ese pesimismo de algunos en fuente de alegría, de sabiduría y de felicidad. Hay que estar claros: hemos avanzado mucho en materia democrática y política. No son años perdidos. Es importante destacar que el ciudadano venezolano después de lo vivido será -qué duda cabe- más consciente, más centrado y más amante de su nación. Aquella consigna de ampliar la democracia está más vigente que nunca y seguramente será un importante logro.
Periodista/Prof. universitaria


 
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