En oportunidades, se pone en duda esa afirmación. Algunas actitudes son increíblemente parecidas, especialmente en lo que refiere a los derechos humanos, cuando se comparan los dos "ismos".
Sobre el fascismo, por ejemplo, hemos recibido abundante y seria información. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, al poder acceder a los campos de concentración nazis, al observar de cerca los resultados del holocausto judío, al recibir la documentación y los testimonios sobre las terribles SS, pudimos darnos cuenta de que la humanidad se había enfrentado prácticamente a un demonio, y que si logramos superar esa instancia, fue gracias a la actitud valiente de los países aliados que pusieron fin a la pesadilla hitleriana. Un cálculo hecho por los historiadores, militares y expertos en la materia señala que fueron 6 millones los muertos en esa terrible persecución político-religiosa.
Pensemos, por otra parte, en los sacrificios que ha implicado para la humanidad la pretensión de imponer el comunismo (nunca se ha logrado llegar hasta allí, y siempre es un proceso de dominio). Se calculan en 100 millones los desaparecidos en los procesos revolucionarios llevados a cabo durante el siglo XX. A la cabeza de las matanzas está Mao Tse Tung, a quien de manera aproximada se le achacan más o menos 50 millones de muertos. Stalin ha sido considerado como el segundo gran asesino: se le atribuyen 30 millones. Los restantes 20 se reparten entre Pol Pot, Kim Il Sung, Ho Chi Ming y Fidel y Raúl Castro.
Como sé que entre mis contradictorios lectores hay un numeroso grupo de personas seguidoras del proceso, les recomiendo que -antes de enfurecerse y empezar a decirme toda clase de palabras bonitas- consulten El libro negro del comunismo, cuyo subtítulo es Crímenes, terror, represión; en edición conjunta entre la Editorial Planeta y la Editorial Espasa de Madrid. La autoría corresponde a un grupo de investigadores, algunos historiadores, abogados y juristas y otros politólogos de diversos orígenes: franceses, checos, polacos, entre otros.
Todavía no han salido a la luz pública una serie de acontecimientos que esperan ser revelados por los investigadores, para así poner en la opinión pública mundial el mayor holocausto del planeta. El tema es apasionante y ha sido guardado con gran secreto. Es un tiempo de verdades. Pronto se logrará saber todo.
Periodista/Prof. universitaria