Torpe en materia de números, soy humanista, porque me gustan las humanidades, y también porque no habría sido capaz de estudiar nada que tenga que ver con matemáticas. Sin embargo, cuando volví a ser estudiante, no me pude escapar de las dichosas estadísticas. "Imprescindibles en esta Maestría", sentenció Héctor Mujica, coordinador de la misma.
Allá fui, profesora regañada a estudiar estadísticas con el Prof. Nicodemo. Le advertí de mi drama y con esa actitud de gran maestro, me dio la confianza necesaria para cursar la materia, y, lo mejor de todo, aprobarla y hasta con una nota decente: 16. La historia viene a cuento, por cuanto en estos días me han censado, en mi casa de habitación.
La chica que lo hizo, la pobre, me produjo una gran lástima y yo me pregunté, ¿dónde fueron a dar los egresados de esa maravillosa escuela, de Estadística, vecina de la nuestra, por años, que fueron capaces de redactar un cuestionario tan mediocre y disparatado? Les cuento que ante la pregunta, ¿usted se considera: afrodescendiente, negro, blanco, indio? Me declaré, junto con el resto de mi familia, afro descendientes todos. Menos mal, la Dra. Gioconda San Blas, en un interesante y brillante artículo, dijo textualmente: "Afro descendientes, somos todos".
Le dije a la chica del censo, que tendrían que haber puesto también indio descendiente y español descendiente, por cuanto mis apellidos, Cuenca Valladares, son castizos. El color de mi piel viene del mestizaje, de mi padre de Maracaibo, él con ascendencia india y negra, (por lo tanto yo también) y mi madre de Turmero, de ascendencia Canaria, blanca, blanquísima, mejor dicho.
Como sí fuera poco el cuestionario, pregunta asuntos que no tienen nada que ver con el censo, ¿cuántos cuartos con baño y ducha hay? ¿Qué tiene esto que ver con el número de habitantes que somos? Para rematar, en el listado de las profesiones se les olvidó, la enfermería, el ama de casa, los músicos y los artistas, entre otros. ¿Qué hacer? Contestar y darse cuenta de que no es una cuestión ideológica sino, lamentablemente, de ignorancia.
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