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Opinión Firmas Gloria Cuenca ¡Agua va!

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GLORIA CUENCA | 31/03/2012 10:56:04 p.m.
¡Agua va!
Así se gritaba en el comienzo del siglo pasado. En carnavales había esa costumbre de mojar a todo el que se atravesaba, esa era la exclamación.
En este momento, es probable que el grito de ¡agua va! signifique otras cosas. El descuido, la falta de mantenimiento, la contaminación y, también, la ignorancia, han puesto en peligro el líquido fundamental para la vida que es el agua, en un país lleno de ríos, con recursos naturales y que jamás debió padecer esta sed. 

Como si fuera poco, lo que ha significado para los habitantes de Monagas y en otras regiones del país la crisis del agua, por el proceso de contaminación del río principal, se le ocurrió a la Fiscal meterse en honduras. Empezó por hablar de lo que es veraz. El tema de la veracidad en la información noticiosa ha pasado por una serie de debates. Hubo quien se opuso a que se le incluyera en la Constitución Nacional en el artículo 58. Muchos preguntaron: ¿Y quién va a decidir lo veraz?"

Después de muchas polémicas llegamos a la conclusión de que lo veraz no es la verdad. Se entiende por veracidad el suceso, el hecho, que puede ser comprobado. Hasta allí la discusión, creímos nosotros, periodistas. En diversos foros internacionales, y aquí en Venezuela, concretamente, los colegas periodistas alemanes hicieron un planteamiento que nos puso a reflexionar y que ahora me vino a la memoria. Dijeron en esa oportunidad que el derecho a la información, consagrado en la Constitución de la República, no puede ser dejado de lado cuando por alguna razón no podemos comprobar un hecho.

 Nuestro Código de Ética del Periodista también lo señala con carácter obligante. Pues bien, se ha planteado que la información noticiosa, aun cuando no haya sido comprobada, se dirá si trata sobre algo que al no decirlo puede perjudicar a la ciudadanía. De la discusión surgió que, para no violentar las normas, ni tampoco dejar a la ciudadanía sin información necesaria para su salud, y/o la vida, debía darse la noticia en forma no enfática. Es decir, se recordó y estableció que la ética de la comunicación y del periodismo es una ética formal. Lo importante es cómo se dicen las cosas, no las cosas que se dicen. 

Seguirán informando los medios sobre la situación del agua, los receptores sabrán que cuando se les diga: "hay rumores de que," "no se ha confirmado la información, y el agua no puede ser tomada, según voceros no oficiales", deben entender lo que se quiere decir. Burlando, de esa manera, la censura. 

Periodista / Prof. universitaria

 
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