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Opinión Firmas Francisco Layrisse Repensando el programa Guayana

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FRANCISCO LAYRISSE | 08/06/2012 06:52:37 p.m.
Repensando el programa Guayana
El programa Guayana, concebido a finales de los años 40 ha sido sin duda alguna el proyecto de desarrollo regional más ambicioso y de más largo plazo concebido por un grupo de ilustre venezolanos
El entorno socio económico bajo el cual se diseña el programa fue altamente influenciado por los criterios de desarrollo y de industrias básicas estratégicas como consecuencia de la reciente guerra mundial. El mismo inicia su construcción durante el periodo de la guerra fría, tiempos caracterizados por la bipolaridad mundial.

Desde el punto de vista de ventajas naturales el programa es conceptualizado para un país con importantísimas reservas de mineral de hierro, cuya explotación por parte de concesionarias extranjeras apena se estaba formalizando y cuya primera exportación se realiza en los inicios de los años cincuenta. El país acumulaba, para el momento que se realizan las primera exportaciones de mineral de hierro, más de un cuarto de siglo de explotación petrolera y ya se ubicaba entre los primeros productores mundiales de crudo e igualmente entre los primeros tres exportadores mundiales de petróleo. El gas natural asociado a la producción de crudo era masivamente venteado a la atmósfera y solo una pequeña fracción era utilizada para el consumo nacional, siempre en bombonas o recipientes.

Ya en los inicios del pasado siglo se había identificado el inmenso potencial hidroeléctrico del río Caroní. Pero es solo hasta finales de los años 40 e inicios de los 50 cuando el país decide y empieza los estudios y construcción de lo que posteriormente sería el irrepetible aprovechamiento hidroeléctrico del bajo Caroní, con una capacidad de generación hidroeléctrica cercana a los 20.000 Megavatios.
La tendencia mundial del desarrollo siderúrgico apuntaba a la utilización de los grandes altos hornos para la producción de arrabio y su consiguiente conversión en acero por la vía de convertidores LD, conocidos también como convertidores con oxígeno. 

El país decide ir por la vía de la utilización intensiva de fuentes de electricidad en su desarrollo siderúrgico e igualmente se incorpora en los esfuerzos que realizaba Exxon para desarrollar la reducción de mineral de hierro mediante el uso masivo del gas natural que para los momentos se descargaba a la atmósfera como un subproducto sin mayor uso proveniente de la explotación petrolera. Nuestro país logra exitosamente el desarrollo de estas tecnologías y se convierte en el primer productor mundial de mineral de hierro reducido en abierta competencia con los productores de arrabio.

En síntesis el programa de desarrollo industrial siderúrgico de Guayana se fundamentaba en la abundancia de reservas de alto tenor de mineral de hierro, masiva disponibilidad tanto de gas natural como de electricidad de origen hidroeléctrico. El colofón del programa lo constituye el desarrollo de la industria del aluminio primario, la cual si bien requiere de otros importantes insumos, el principal de ellos reside en la disponibilidad y confiabilidad de grandes bloques de energía eléctrica y los cuales a muy bajo precio y costos estaban disponibles para esa industria. Posteriormente la industria cierra su integración vertical mediante la incorporación de la explotación de las reservas de bauxita y su conversión en alúmina, la cual conjuntamente con la hidroelectricidad conforman el 80 de los insumos materiales de lesa industria.
Pero esa premisas, válidas hasta hace pocos años, esas ventajas naturales estratégicas que poseía nuestro país ya no están vigentes. La obsolescencia de nuestra industria explotadora de mineral de hierro, la falta de inversión en plantas de concentración de mineral. La declinación de la otrora poderosa industria petrolera nos ha convertido en importadores de gas natural. La falta de inversión, de gerencia, de mantenimiento del parque eléctrico nacional nos convirtió en un país con racionamiento eléctrico.

La reconstrucción del parque industrial del programa Guayana pasa por la reconstitución de las ventajas estratégicas que poseíamos en el pasado y que han sido perdidas en estos años. No es simplemente invertir y ordenar en las industrias de Guayana, es necesario recrear las condiciones que las hicieron posibles, de lo contrario sería un gran despropósito e irresponsabilidad con el país nacional.

 
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