El comportamiento de los precios de los crudos usualmente marca un precio máximo en el último trimestre del año en curso, y un mínimo en el segundo trimestre de cada año. Esto igualmente coincide con las demandas de crudo y con las variaciones que impone el clima en los países del hemisferio norte.
El presente año presenta situaciones importantes de destacar en el mundo petrolero internacional. El ascenso continuado de la producción de crudo en Rusia desplazando a los sauditas del primer lugar como productores de crudo, la desaparición de los crudos libios en razón de las revueltas sociales que ha experimentado ese país por ya más de la mitad del año, el creciente incremento de la producción en Irak, apuntando a convertirse en uno de las más grandes productores del mundo en un período de 5 años, los muy favorables resultados de la producción de crudo en Colombia, la cual aspira a ingresar al club de los productores de más de un millón de barriles diarios, situación que pareciera poder alcanzar en algo menos de un año y, por último, el impresionante esfuerzo de inversión de los norteamericanos en el desarrollo de los hidrocarburos en la zona de Texas conocida como Eagle Ford, en el Suroeste de ese estado y por más de 400 kilómetros.
Los avances tecnológicos en perforación y fracturación son de tal naturaleza, que algunos expertos petroleros pronostican que Estados Unidos regresará a ser nuevamente un productor de crudo de algo más de 10 millones de barriles diarios, en adición a ser un gran exportador de gas.
La recomposición del mercado energético con la presencia de energías no convencionales como la eólica, la solar, la biomasa, así como también el sostenido incremento en la eficiencia de los usuarios de la energía, llámese aviones, automóviles, viviendas de bajo consumo energético, permiten pensar que los hidrocarburos tendrán un horizonte de muchos años.
La incorporación de nuevos descubrimientos petroleros, la recuperación de mayores porcentajes del crudo de los yacimientos existentes, la incorporación exitosa de fuentes alternas de energía, el uso más eficiente de la energía, la concientización de la conservación energética, en fin, todo ello nos hace pensar en escenarios de oferta y demanda relativamente holgados, salvo que surgiesen desarreglos políticos importantes en el ya convulsionado Medio Oriente.
Por otra parte, las nuevas tecnologías de perforación, producción y refinación de petróleo imponen elevados costos que obligan a un piso del crudo no menor de los 70 a 80 dólares por barril. Esos niveles de precios mínimos de los hidrocarburos permiten estimular con mayor fuerza el desarrollo de las fuentes alternas y la conjunción de todos los factores en la contribución a la reducción de la volatilidad de los precios de los crudos en el mercado internacional.
Las ventajas que posee nuestro país en la Faja del Orinoco nos obligan a pensar en un desarrollo de la misma de forma más acelerada, despojándola del elevadísimo contenido político que pretende dársele a la misma. Los responsables de la concreción del desarrollo de la misma tendrán la inmensa responsabilidad con las futuras generaciones de venezolanos en la obtención de los mayores beneficios reales para los venezolanos. El nivel de vida de nuestra población no se eleva porque tengamos más o menos petróleo, lo hará en la medida en que seamos capaces de concretar dicha explotación con sentido realista y no populista.
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