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Opinión Firmas El Espejo | José Vicente Rangel El señor de las tinieblas

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EL ESPEJO | JOSÉ VICENTE RANGEL | 07/05/2012 07:27:15 a.m.
El señor de las tinieblas
El expresidente colombiano Álvaro Uribe decidió iniciar una campaña contra del presidente Hugo Chávez a lo largo de la frontera colombo-venezolana, en los límites con Zulia y Táchira
1 El expresidente colombiano Álvaro Uribe decidió iniciar una campaña contra del presidente Hugo Chávez a lo largo de la frontera colombo-venezolana, en los límites con Zulia y Táchira. Con ese propósito hará actos públicos en Cúcuta, Maicao y otros lugares. El anuncio lo hizo en Nueva York, en una conferencia sobre inversiones en América Latina -según lo registran las agencias de noticias-, para alertar sobre el supuesto peligro que representa para la región el Mandatario bolivariano, la importancia de denunciarlo con motivo del proceso electoral que culmina el próximo 7-O y la necesidad de un nuevo gobierno en Venezuela. Dos aspectos que considerar ante ese anuncio:

a) El insólito carácter injerencista, provocador, de un expresidente, figura importante de la política, quien afirma que cumplirá el cometido de influir en las elecciones de Venezuela. ¿Qué tal si la situación fuera a la inversa y un destacado dirigente venezolano, exgobernante o no, adoptase una actitud similar para incidir en un evento interno del vecino país? ¿O que en las fronteras de las naciones de la región ocurriera otro tanto? Sin duda que el resultado sería el caos.

b) Otro aspecto tiene que ver con el silencio de la oposición sobre el anuncio de Uribe, en particular, el de los gobernadores de Zulia y Táchira. En tanto, la MUD critica, cínicamente, al presidente Santos porque este dice que Chávez es un factor de estabilidad para Venezuela.

2 Todo cuanto hasta ahora se ha dicho sobre la acción desestabilizadora que se adelante en Colombia contra Venezuela -que la oposición venezolana omite comentar-, por ejemplo: constantes viajes de dirigentes de oposición; contactos con la derecha y con organizaciones de militares retirados de ese país; la presencia de golpistas venezolanos y los fondos que grupos empresariales o de compañías como la petrolera Pacific Rubiales están suministrando, se vincula a la figura de Uribe. Ahora esas informaciones extraoficiales las confirma el anuncio del expresidente de participar -el término es suyo- en las elecciones venezolanas.

3 ¿Acaso es irrelevante lo que pretende hacer alguien como Uribe, quien impuso en su país un ejercicio mafioso de la política y desde la Presidencia de la República violó sistemáticamente el Estado de derecho? Él tomó una decisión y tratará de ejecutarla, ya que se trata de alguien consecuente con una línea orgánicamente antivenezolana disfrazada de antichavismo. Pero ¿cuál es el juicio que merece a los venezolanos no sólo la actitud del exmandatario colombiano, sino la de la oposición? Ahí está el detalle, y es lo que importa dilucidar. Porque callar ante el atrevimiento de Uribe de hacer campaña pública, abierta, contra Chávez, en la propia frontera, constituye un agravio a Venezuela. Y demás es prueba fehaciente de lo que traman en el exterior sectores de la derecha colombiana, conjuntamente con grupos empresariales transnacionales y organismos de inteligencia de los EEUU. Uribe es, no cabe duda, el personaje apropiado para urdir la trama y llevarla adelante. Porque carece de escrúpulos, del más elemental sentido ético. A lo largo de su vida lo ha demostrado. De una saga familiar de liberales, saltó a la ultraderecha. Desde cargos administrativos en Antioquia, como el de director de Aeronáutica, trabó estrecha relación con el capo Pablo Escobar Gaviria, a quien le autorizó vuelos para realizar traslados de droga. Fue el ideólogo y organizador de las Autofensas de Colombia, las que, pretextando luchar contra la guerrilla, asesinaron a miles de campesinos y los despojaron de sus tierras. Concibió la relación perfecta entre la política y el paramilitarismo -la parapolítica-, conectada al narcotráfico. Desde la Presidencia de la República, donde ejerció durante ocho años, institucionalizó el espionaje, las famosas "chuzadas" -intervenciones telefónicas- de parlamentarios, dirigentes de partidos, empresarios y magistrados del Supremo; convirtió en rutina las masacres en distantes veredas, autorizó la desaparición de miles de personas y consagró en la historia represiva de la región la siniestra figura de los "falsos positivos". Sus vecinos, Venezuela y Ecuador, probaron su arrogancia y desprecio por la soberanía nacional. Durante su gestión autorizó la incursión, hace ocho años, de más de un centenar de paramilitares a los que concentraron en la finca Daktari con el propósito de asaltar puestos de la Guardia Nacional y el Palacio de Miraflores para asesinar al presidente Chávez. En Ecuador aún está latente la ofensa del bombardeo de su territorio para asesinar al dirigente Raúl Reyes y a otras personas. De él se puede esperar cualquier cosa. Es atrevido. Es audaz. No le causa grima derramar sangre. Frente a él habría que preguntarse, como lo hizo el escritor Jorge Semprun al analizar a Kurtz, el personaje de El corazón de las tinieblas: "¿Cuál es el límite en que el hombre se deshumaniza?". O recordar los "hombres huecos" del poema de T. S. Elliot -inspirado en la obra de Conrad-, "hombres rellenados por la violencia". Uribe es capaz de todo: ha traspasado mil veces los límites de la ley y de la moral. Por mantenerse vigente es capaz de llegar a los peores excesos, a la más delirante violencia. Especialmente si cuenta con socios dóciles, enfermos de odio y ansiosos de recursos crematísticos, como ocurre con la oposición venezolana. "El señor de las tinieblas" parece hallar una nueva causa: acabar con Chávez -lo cual es bien difícil- y arremeter, de paso, contra el presidente Santos, en el desarrollo de una estrategia para volver a la Casa de Nariño.

LABERINTO

Los seres humanos estamos expuestos a contraer males sorpresivamente. Entre los dirigentes de la oposición comienza a surgir el mal de las encuestas. Todas ellas le dan a Chávez una insuperable venta. Ivad le da 27 puntos de ventaja; Hinterlaces, 19; Marcanálisis, 13, al igual que otras, como ICS, GIS-XXI. En fin, todas por ahora. ¿Qué hará la dirección de la oposición si no cambia la situación y la candidatura Capriles sigue estancada? ¿Cómo encarar el mal que la aqueja? ¿Hay plan B? ¿O su única alternativa es morir en el intento de ganar el 7-O con un candidato que no levanta papelón, aceptando la derrota democráticamente o tremolando la bandera del fraude? Cuidado, no se equivoquen y repitan pasados y costosos errores…

Pero hay señales inquietantes en el sentido de que la tentación del 11-A los ronda. Por ejemplo, la reacción del candidato Capriles ante las encuestas: perdió los estribos cuando me insultó por revelar algunos resultados y, de paso, descalificó a las encuestadoras. El personaje es violento por naturaleza y su pasado lo acecha: guarimbas, asalto a la embajada cubana y celada a Rodríguez Chacín. Es inmaduro y facha…

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, afirma que Europa se suicida: que el crecimiento decreciente causa el déficit y no al revés; que no hay programa de austeridad exitoso en ningún país, y rechaza para Europa el empujón por una mayor disciplina fiscal. Lo que opina este experto seguramente será rechazado. Pero los efectos de las políticas que hoy se aplican en Europa, de arremeter contra la inversión social y favorecer a los poderosos, a la banca, en detrimento de los humildes, de los pobres, tendrá efectos explosivos en el futuro inmediato…

La gigantesca marcha del Primero de Mayo de respaldo a la LOT y a Chávez confirmó lo que dicen las encuestas. La calle es un dictamen inapelable.

 
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