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Opinión Firmas El Espejo | José Vicente Rangel El discurso y el personaje

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EL ESPEJO | JOSÉ VICENTE RANGEL | 16/07/2012 06:55:21 a.m.
El discurso y el personaje
El candidato Henrique Capriles tiene un discurso contradictorio -del que solo conocemos frases sueltas- dada su incoherencia y extrema brevedad
1) El candidato Henrique Capriles tiene un discurso contradictorio -del que solo conocemos frases sueltas- dada su incoherencia y extrema brevedad. Me explico: a ratos pareciera dispuesto a quitarse la camisa de fuerza del programa neoliberal que presentó la MUD, con la presunta intención de abrirse a un proyecto reformista. Incluso llegó a identificarse con la política de los mandatarios del Partido de los Trabajadores de Brasil, Lula y Rousseff. Pero que éstos tomaran distancia de él, regresó a la fuente original, a los intereses de clase que representa. En la nebulosa donde se mueve, la característica es la ambigüedad. El lugar común. La indefinición. Y evita referirse, por ejemplo, a lo que haría como presidente con Pdvsa, las misiones, empresas básicas, banca pública, latifundio, inversión social, poder popular, tipos de propiedad consagrados en la Constitución que exigen definiciones claras, por cuanto él lidera una opción opuesta a la socialista que promueve Hugo Chávez.

Su discurso está caracterizado no solo por la omisión en temas fundamentales: lo económico, lo social, rol del Estado en las circunstancias que vive Venezuela y el mundo, sino porque su silencio en política exterior, relaciones con EEUU, integración regional, incorporación de Venezuela a Mercosur, la Celac, Unasur, Alba, Petrocaribe, Banco del Sur, es total. Capriles se mueve en un limbo, y uno no sabe si lo hace por inmadurez, escasa preparación intelectual, o con la finalidad de eludir definiciones que despierten malestar en la alianza que lo apoya o confusión en un electorado donde el odio a Chávez opera como amalgama.

Otro aspecto importante del discurso y comportamiento del candidato, ajeno a temas de fondo, demostrativo de que el vaivén es rasgo esencial de su carácter, está en el lenguaje. Al comienzo fue enfático al afirmar que evitaría caer en la diatriba. Pero el anuncio fue flor de un día. Con la particularidad de que en el desarrollo de la campaña reveló que pierde con facilidad los estribos. Reacciona con iracundia y sucumbe ante la crítica. Anunció que no atacaría a Chávez y, luego, descalifica al presidente, ministros y a todo aquel que le objeta determinadas actitudes. En uno de sus desvaríos oratorios llegó a decir: "El otro candidato habla puro gamelote mientras el pueblo está jodido". Contra las encuestas adoptó la insólita actitud de agredir a las empresas y a los que divulgan resultados, llegando al extremo de llamarlos mafiosos.


2) Entre los nuevos planteamientos de Capriles figura el "revanchismo". Apuesta por un país sin retaliaciones. La intención es presentar a Chávez y al proceso bolivariano como encarnación de la persecución política, tema difundido con deleite por los medios que lo apoyan. Se trata de un recurso defensivo porque lo utiliza alguien que carece de autoridad moral en la materia, y porque el sector social y político que lo sigue recurre al odio y la discriminación permanentes.

El chavismo, víctima crónica de esa práctica, siempre actúa respetando a la Constitución - violada con descaro por quienes secundan a Capriles-. Sólo en casos extremos, terrorismo, subversión, corrupción, ha aplicado medidas privativas de libertad. Pero el gobierno de Chávez acabó con el terrorismo de Estado, la tortura, desaparición forzada de personas, campos de concentración (tipo Isla del Burro, los TO), prácticas instauradas en la IV República, cuyos inspiradores apoyan su candidatura. Y algo más, Capriles y su operador político, López, destacaron en la aventura de abril contra el orden constitucional. No estuvieron en Miraflores, es cierto, pero sí en las calles, estimulando la persecución del chavismo, incitando al linchamiento, buscando en hogares y centros de trabajo a quienes tenían identificados. Desde cargos importantes, alcaldías de Baruta y Chacao, se involucraron en acciones para las que no estaban legalmente facultados y protagonizaron episodios como el asalto a la Embajada de Cuba y el miserable montaje represivo contra el ministro Rodríguez Chacín. Ante tales felonías no han mostrado arrepentimiento. Al contrario, en privado se ufanan de ellas.

¿Quién puede creer que un Capriles en Miraflores gobernará sin revanchismo? Se necesita ser bien pendejo para creerlo valga el término que encaja en el lenguaje que utiliza el candidato que se despachó y se dio el vuelto en la infamia de hace diez años. 

 
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