Es necesario apoyar a Capriles aportando ideas que, eventualmente, podrían ser consideradas por su comando para definir la estrategia a seguir para obtener el triunfo el 7-O. Esta delimitación se debatió someramente al final de la contienda; ahora, ante el candidato, sólo cabe una estrategia que cubra dos grandes asuntos: ¿cómo derrotar a Chávez?, y ¿cómo impedir que éste nos "derrote" impunemente?
Lo primero apunta a la confrontación o no del candidato oficialista. Hay quien asevera que "los venezolanos están hartos de la confrontación", otros consideran que la falta de ella legitima el totalitarismo. Se impone no satanizar el término. Afrontar no es practicar un torneo de insultos y agresiones; dejemos al Gobierno el monopolio de La Hojilla y la exclusividad de La Piedrita. Admite diálogo, pero con interlocutores que acepten y respeten al otro.
Básicamente es hacer cara a un peligro; como ocurriera recientemente cuando tres millones de venezolanos decidieron unirse para enfrentar la intimidación oficialista y, venciendo el miedo, realizaron la extraordinaria jornada del 12-F. Si no lo hubiésemos confrontado, esa marea humana, o parte de ella, se hubiese refugiado en la comodidad de la abstención.
No nos digan que la gente salió a votar por una oferta social mejor, que en los noventa minutos que tardé en la cola (con sol, sin sombrero, y mis setenta y cuatro años) todos celebrábamos lo largo de la misma porque presagiaba la derrota del déspota. El desacato al TSJ para preservar el secreto del voto también fue una saludable confrontación. Como decía Machado (Antonio, no María Corina) no tenemos la razón, pero sí razones.
El otro asunto refiere a la pulcritud del proceso electoral, porque los totalitarios siempre practican el "ventajismo", aunque vayan ganando en las encuestas, para asegurar una "holgada mayoría" (Ortega en su última elección). Si el alumno nicaragüense lo hizo, el maestro, al menos, lo intentará. Cabe una agenda de condiciones que deben ser satisfechas por el CNE antes del 7-O, y auditorías y acciones preventivas que permitan mostrar pruebas, antes de cantar fraude.
Profesor de la UCV