Para las elecciones de 2012 se supone que la disidencia (ni Chávez ni MUD) es mayoría, o al menos es el grupo que decidirá la contienda, pero no tiene candidato; los chavistas esperan (¿desean?) que se abstenga y la derecha que apoye a la MUD.
Es indispensable e imperioso que la disidencia participe en las primarias, mas el posible candidato no puede salir de la mesa de la derecha (MUD) ni de la mesita "zurda" (PPT e izquierdismo flotante), ni de ambas. La MUD ya muestra lo peor de sí con relación a las primarias: componendas, zancadillas, "laboratorios sucios" y un grupito de ilusos e irresponsables jugando "a ver si la pego". La segunda pretende que Venezuela apoye a Falcón sin mirar al Lara del 26-S, y tampoco puede salir de ambos grupos porque excluirían al núcleo de la disidencia (no partidista).
Ese candidato debe estar por encima de la "cuarta y de la quinta", del capitalismo y el socialismo, de progresistas y conservadores, de izquierdas y derechas, y de la abulia electoral para que capitalice el descontento de todo aquel que considere que en 2012 debemos tener un candidato que represente a la Venezuela opositora y no sólo a los partidos, lo que permitiría la Unidad Nacional y hasta quebrar la lealtad mercenaria de los chavistas.
Los gremios (estudiantes, obreros, académicos, etc.) deben ponerse de acuerdo sobre un candidato suprapartidos y participar en las primarias; no deben esperar que los convoquen porque no está en el ánimo ni conveniencia de los partidos hacerlo, y deben recordar, además, que en la disidencia hay una puerta que lleva a esa candidatura, pero que sólo se abre desde dentro.
La iniciativa debe ser tomada por representantes de estudiantes y obreros opositores por ser esos sectores los que verdaderamente hacen oposición al régimen. La disidencia demanda el voto no chavista de todos los venezolanos, pero debe rechazar el apoyo partidista; sin embargo, si fracasara en las primarias, apoyaría sin reservas la voluntad del soberano.
Profesor de la UCV