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Opinión Firmas César Villarroel ¿Hartos de confrontación?

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CÉSAR VILLARROEL | 05/03/2012 08:49:49 p.m.
¿Hartos de confrontación?
En la oposición se impuso el "progresismo", soporte ideológico de la estrategia "caprilista".
Nada de confrontación ni polarización, incluso, se pide conectar con "los no alineados políticamente, quienes… no aceptan la tesis del Chávez malo…" (Luis Vicente León, EU 19/2/2012). Se confunde estrategia con estilo, pues el propósito de la primera es derrotar al Gobierno, y hay que confrontar; mientras que el segundo morigera las acciones para que la estrategia concite el menor rechazo. 

En un régimen democrático, la polarización es contraria a este; en uno totalitario, aquella es el único modo de superarlo; si no nos unimos los no chavistas, el régimen continuará. Capriles ha rechazado los pleitos de comadres, única forma que practica el candidato oficialista; bien, hay consenso al respecto, pero se atiende más al estilo que a lo sustantivo de la estrategia, como es entender que se participará en una contienda en la cual, por contraste y confrontación, hay que establecer las diferencias entre el talante totalitario del Gobierno y la propuesta "progresista" de la oposición; ¿o no?

Hay que recordarle al señor León que el Chávez malo no es una tesis, sino el protagonista de una de las peores tragedias políticas que hayamos padecido desde 2006 hasta la fecha y, por eso, es difícil creer en la tesis del "Chávez bueno" cuando se sabe que Venezuela es un país en que la violación de su Constitución, la conculcación de sus poderes públicos, la sumisión de lo civil a lo militar, la debacle de su economía, la hipoteca de su soberanía y el señorío de la corrupción se atribuyen al sujeto de marras. El totalitario no puede ser bueno.

A este Gobierno no se lo ha confrontado debidamente; ha hecho, impunemente, lo que le ha dado la gana amparado en un chantaje permanente a los grupos opositores (golpe de abril, huelga petrolera, "guarimbas" y otros), y la amenaza constante de "darle un palo a la lámpara" desnudando la dictadura en ciernes. De eso estamos hartos.

El obstáculo luce insalvable, pero si ampliamos la unidad y nos apoyamos en el pueblo que lo rechaza (con 3 millones de anticipo), se podrá confrontar y dialogar de tú a tú, y decir que no estamos hartos de la confrontación, sino del no confrontado. Además, para confrontar no hay que ser camorrero.

Profesor de la UCV


 
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