Las ideas de Michel Foucault (1926-1984) han tenido mucha
influencia en la comprensión de las instituciones sociales y sus "dimensiones
represivas". Precisamente, en una de sus famosas conversaciones, su
interlocutor, allá por 1973, les dice que los criminalistas clásicos, cuando
analizan el origen de la prisión, presentan el sistema penitenciario como un
progreso respecto a las penas en la Edad Media, que no eran otras que la pena de
muerte, las torturas y los suplicios.
Luego, le agrega: "Usted ha dicho, por una
parte, que la prisión es un factor de proletarización, y por otra parte, que
levanta una barrera ideológica entre los proletarios y lo que usted llama la
plebe no proletarizada". Foucault le responde que no ha escrito eso, sino que lo
ha dicho en entrevistas y que no estaba seguro de mantenerlo. Luego le aclara la
cuestión diciéndole que hubo un conflicto entre ilegalismos a finales del siglo
XVIII, por lo cual fue necesario poner bajo vigilancia efectiva a todas las
capas populares.
Para Foucault, en todo régimen, cada grupo social,
cualquier clase, cualquier casta, tiene su ilegalismo. En el Antiguo Régimen, el
ilegalismo formaba parte del ejercicio del poder. Había también un ilegalismo de
la burguesía para burlar las reglas del sistema aduanero, de las corporaciones y
de las prácticas comerciales. Igual existía un ilegalismo popular que era el de
los campesinos para evadir impuestos y el de los obreros para sacudirse las
reglas de las corporaciones.
Todos esos ilegalismos jugaban unos contra otros.
Para la burguesía, era importante la lucha contra el impuesto en las capas
populares porque ella misma evadía impuestos. Algo más: el contrabandista,
surgido de los medios populares, era un personaje tolerado por un cierto
ilegalismo burgués. Era un modus vivendi, pero cuando la burguesía tomó el poder
político, el ilegalismo popular que había sido tolerado por ella se le hizo
intolerable. Entonces, se pone a punto todo un sistema penal y de vigilancia
para las capas populares. De ahí el panopticón, en que un solo individuo podría
vigilar a todo el mundo. En el panoptismo generalizado de la sociedad es donde
debe situarse el nacimiento de la prisión, concluye Foucault.
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