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Opinión Firmas Beltrán Haddad Prisión e ilegalismo

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BELTRÁN HADDAD | 03/10/2011 08:49:38 a.m.
Prisión e ilegalismo
Las ideas de Michel Foucault (1926-1984) han tenido mucha influencia en la comprensión de las instituciones sociales y sus "dimensiones represivas"
Las ideas de Michel Foucault (1926-1984) han tenido mucha influencia en la comprensión de las instituciones sociales y sus "dimensiones represivas". Precisamente, en una de sus famosas conversaciones, su interlocutor, allá por 1973, les dice que los criminalistas clásicos, cuando analizan el origen de la prisión, presentan el sistema penitenciario como un progreso respecto a las penas en la Edad Media, que no eran otras que la pena de muerte, las torturas y los suplicios.

Luego, le agrega: "Usted ha dicho, por una parte, que la prisión es un factor de proletarización, y por otra parte, que levanta una barrera ideológica entre los proletarios y lo que usted llama la plebe no proletarizada". Foucault le responde que no ha escrito eso, sino que lo ha dicho en entrevistas y que no estaba seguro de mantenerlo. Luego le aclara la cuestión diciéndole que hubo un conflicto entre ilegalismos a finales del siglo XVIII, por lo cual fue necesario poner bajo vigilancia efectiva a todas las capas populares. 

Para Foucault, en todo régimen, cada grupo social, cualquier clase, cualquier casta, tiene su ilegalismo. En el Antiguo Régimen, el ilegalismo formaba parte del ejercicio del poder. Había también un ilegalismo de la burguesía para burlar las reglas del sistema aduanero, de las corporaciones y de las prácticas comerciales. Igual existía un ilegalismo popular que era el de los campesinos para evadir impuestos y el de los obreros para sacudirse las reglas de las corporaciones.

Todos esos ilegalismos jugaban unos contra otros. Para la burguesía, era importante la lucha contra el impuesto en las capas populares porque ella misma evadía impuestos. Algo más: el contrabandista, surgido de los medios populares, era un personaje tolerado por un cierto ilegalismo burgués. Era un modus vivendi, pero cuando la burguesía tomó el poder político, el ilegalismo popular que había sido tolerado por ella se le hizo intolerable. Entonces, se pone a punto todo un sistema penal y de vigilancia para las capas populares. De ahí el panopticón, en que un solo individuo podría vigilar a todo el mundo. En el panoptismo generalizado de la sociedad es donde debe situarse el nacimiento de la prisión, concluye Foucault. 
 
beltranhaddad@hotmail.com


 
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