BELTRÁN HADDAD | 01/04/2011 10:13:22 p.m.
La universidad de hoy
Hoy, la universidad es distinta y su autonomía sólo es posible entenderla en función de una universidad accesible al pueblo. Sin embargo, la universidad se encuentra internamente amenazada por sus enemigos de siempre, actualmente bajo un disfraz de "defensores de la autonomía", que asoman el sentido de grupos atrincherados en su seno para hacer la antipatria y convertirla en foco de la reacción, de derecha organizada y de burocracia docente para lanzarse a la aventura.
No existe en la actualidad la universidad absolutamente autónoma. Se dice que, a pesar de reyes y virreyes, la universidad colonial tuvo existencia propia y que Bolívar dotó a la universidad de Caracas de rentas formadas con los legados de bienhechores, contribuciones periódicas, las haciendas de "Cata", "Tácata" y "Chuao" y los bienes que quedaron de los conventos.
Esto lo escribe un gran universitario que en los años sesenta del siglo pasado muchos tuvimos el privilegio de conocer y ser sus alumnos en la Universidad Central de Venezuela. Se trata de Humberto Cuenca, un hombre de una calidad humana excepcional; era un sabio y un revolucionario en todo el sentido de la expresión, al punto que llegó a diseñarnos una nueva visión de la universidad dentro de un concepto socialista.
Decía Cuenca que Guzmán Blanco ordenó vender en pública subasta todos los bienes de la universidad y que desde entonces ella perdió su autonomía económica y política y, por supuesto, quedó sujeta a una partida presupuestal.
Pero aquella universidad era la universidad elitista, donde todos no podían estar porque se trataba de formar las "minorías mejores", las "minorías excelentes", algo así como la misión universitaria de Ortega y Gasset, concebida en su aristocracia intelectual y en la que el pueblo es el desterrado de las aulas y la universidad un "patriciado de doctores", posición muy bien cuestionada por Cuenca y con toda razón.
Hoy, la universidad es distinta y su autonomía sólo es posible entenderla en función de una universidad accesible al pueblo. Sin embargo, la universidad se encuentra internamente amenazada por sus enemigos de siempre, actualmente bajo un disfraz de "defensores de la autonomía", que asoman el sentido de grupos atrincherados en su seno para hacer la antipatria y convertirla en foco de la reacción, de derecha organizada y de burocracia docente para lanzarse a la aventura; no importa para ellos el riesgo de sacrificar a sus propios jóvenes con pintorescas huelgas de hambre y ahora en ejercicio abusivo de ese derecho al permitir coserse labios y dramatizar su propia violencia.
No hablan de fines concretos, pero ya se otean actos preparatorios cuando la autonomía y el presupuesto son utilizados como instrumentos para una acción impredecible. ¿De qué color será?
bhaddad@cantv.net