Vivimos en la ignominia guerrera, algo así como estar sitiados por una afrenta pública, vergonzosa, que infunde ese temor a ser invadido por una maquinaria bélica destructora. Es la nueva guerra, emprendida por las grandes potencias que ahora asumen el rol de “policía global” para garantizarse sus pretensiones hegemónicas en cualquier lugar del planeta.
Hace unos siete años, desde el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona, Roberto Bergalli e Iñaki Rivera Beiras se referían a una nueva forma de la guerra, de ciertos países sobre otros “en reprimenda por determinaciones adoptadas por los gobiernos de los países invadidos”, o porque estos países –dicen ellos– han estado regidos por gobiernos que no responden a las características de las democracias occidentales, o porque las sociedades de países invadidos han estado afectadas por conflictos étnicos o religiosos, o –y aquí viene lo que a los venezolanos debe llamarnos la atención– porque los subsuelos de sus territorios continentales y marítimos poseen yacimientos de hidrocarburos los cuales, a medida que estos se han agotado en los países hiperindustrializados, se han convertido en riquezas ambicionadas e indispensables para los invasores.
Es la guerra en el ámbito de una nueva política criminal, a la manera de una cruzada “humanitaria” o de guerra “preventiva” no se sabe de qué. Se trata en verdad de la guerra, sin eufemismos, sea en Serbia, Irak o Afganistán, con cualquiera de sus poderosos pertrechos invasores, militares o comunicacionales; o de la misma manera en Libia, o de la guerra permanente en Palestina con sus “daños colaterales” de niños, mujeres y ancianos en cuerpos destrozados. Es la guerra contra pueblos enteros fatalmente atacados por aviones sin pilotos y sin ejércitos en campos de batalla. Es la ignominia guerrera que ahora viene por Siria y seguramente por otros. ¿No es acaso lo que estamos viendo frente al televisor o lo que nos trae el mensaje informativo? Es la guerra no declarada donde los medios transnacionales ya están alistados. ¿Es ubicua? Sabemos que está en otros territorios, distantes, y no sabemos si está (pero inadvertida) cerca de nosotros.