BELTRÁN HADDAD | 01/07/2012 11:41:52 p.m.
El odio en campaña
El odio, como sentimiento de aversión hacia una persona, grupo de personas o clase social, siempre busca su lugar en las campañas electorales, sin advertir quienes lo ejecutan o manifiestan que el odio es una cosa y la confrontación electoral es otra cosa.
Hay sujetos que cuestionan el odio pero odiando con injurias graves y perversas. Siempre se ha dicho que los denuestos no son razones, pero -digo yo- se convierten en diablos del odio en campaña electoral para devorar al diferente. En este país hay un odio ancestral de clases que históricamente viene escondido en una "ficción de igualdad", pero aun así sobreviven las desigualdades y el odio aflora en momentos turbulentos o en situaciones políticas muy particulares, como la actual campaña electoral, que arroja encuestas y manifestaciones de la victoria chavista difíciles de remontar en lo que queda de campaña y, por supuesto, es la causa de un miedo de sectores de oposición de no poderle ganar a Chávez. De ahí el odio en campaña.
Hay personas que le atribuyen un odio a Chávez en su estilo de conducción política y el manejo de la palabra, o se lo endosan por lo que Chávez representa en este país y en el mundo para las grandes masas de pobres, de desposeídos, especialmente en América Latina, pero Chávez no odia a persona alguna; él, sencillamente, es un indevoto del capitalismo y del imperialismo.
Ahora, lo que sí existe es un odio hacia Chávez como nacido del oscurantismo, no de ahora sino desde el "por ahora", y ese odio se hace extensivo a todo lo que tenga una pizca de color popular. Esos que lo odian, no aceptan ninguna obra por muy importante que sea para todos sin excepción, ya en salud, en educación o en otros campos sociales, como tampoco han aceptado hasta hoy cualquier gesto de bondad para el entendimiento que provenga de Chávez y de su gobierno. Ellos no ven, o no quieren ver, y lo grave es que del odio a la violencia hay un paso corto. En verdad, la campaña de odio es contra Chávez y el pueblo que lo acompaña. Es el mismo odio en violencia que vimos el 12 de abril de 2002, a extremos tales que hasta un paisano poeta (Tarek) fue víctima de la represión y sin la posibilidad, en aquel momento, de una opción racional en la mente de sus perseguidores porque lo que había en ese instante era: ¡odio!
Abogado