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Opinión Firmas Beltrán Haddad Delitos escondidos

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BELTRÁN HADDAD | 16/07/2012 06:45:16 a.m.
Delitos escondidos
Los saberes de la ley penal de cuando en cuando nos sorprenden con delitos a los que no estamos acostumbrados pero que antes se tenían como conductas sólo a riesgo de la sanción administrativa o disciplinaria. Eran comportamientos sin esa cualidad que los hacía delitos; pero ahora, algunos de ellos, aparecen vestidos de tipos penales a la manera de una dialéctica del desafío frente a lo que racionalmente debía estar fuera del alcance de la intervención del Derecho Penal
Los saberes de la ley penal de cuando en cuando nos sorprenden con delitos a los que no estamos acostumbrados pero que antes se tenían como conductas sólo a riesgo de la sanción administrativa o disciplinaria. Eran comportamientos sin esa cualidad que los hacía delitos; pero ahora, algunos de ellos, aparecen vestidos de tipos penales a la manera de una dialéctica del desafío frente a lo que racionalmente debía estar fuera del alcance de la intervención del Derecho Penal.

Eso ha sucedido con la Ley contra la Corrupción, a la que le endosaron unos delitos contra la administración de justicia que parecen de mano oculta para no rebelarse ante un Derecho Penal que, aun con sus altibajos, está orientado hacia un principio de mínima intervención ante la expansión punitiva.

Hay un escondite de delitos en dicha ley, como el que castiga con prisión al juez que omita o se rehuse a decidir por considerar que hay oscuridad, insuficiencia, contradicción o silencio de esa ley. Igual sucede con un delito que castiga con prisión a fiscales o representantes del Ministerio Público que no interpongan los recursos legales, no hagan las diligencias para el esclarecimiento de la verdad, la rectitud de los procedimientos y el cumplimiento de los lapsos, o cuando no ejerzan las acciones penales o civiles.

En el caso del Fiscal se exige el dolo, pero la conducta del juez no tiene salvación, ni siquiera un elemento normativo o un acto inopinado puede salvarlo; es decir, exista o no exista dolo, exista o no exista culpa, o más allá del dolo y de la culpa, siempre será castigado.

La misma ley tiene otros delitos escondidos, o quizá ignorados, como ese delito electoral que allí está y puede sorprender en cualquier momento. Hay la máxima en desuso de que la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento. No crean en eso. Hoy el elemento más importante que tiene la culpabilidad es el conocimiento de la antijuridicidad. De manera que cuando una persona cree que actúa lícitamente o cuando desconoce la existencia de una norma que prohíbe su conducta, se salvará por caer en un error de prohibición, sobre el cual hay la esperanza de que algún día no seremos castigados por ignorantes.

Abogado

 
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