No se asusten, pero esa delincuencia que abarca diferentes comportamientos colectivos alcanza una importancia de primer orden por su gravedad, su agresividad y su gran potencial económico, lo cual constituye una amenaza seria para los Gobiernos del mundo y para todos los sistemas políticos y económicos de los cinco continentes. Ahora bien, si quieren tener una idea de lo que esa amenaza representa para la humanidad, basta con leer un reciente trabajo publicado en la revista Noticias de la Semana, de Argentina, a la manera de un periodismo interpretativo, como se decía antes, es decir, analizando los antecedentes, pero percibiendo el presente y las posibles y nefastas consecuencias de este fenómeno criminal. En dicha revista se dice que "nadie podrá sorprenderse si, dentro de algún tiempo, una delegación de grandes delincuentes y traficantes asiste a una cumbre del G8 -que agrupa a las potencias más ricas del mundo- y se sienta a la mesa de la conferencia".
No hay dudas de que al lado de las transnacionales del mercado están las multinacionales del delito con la pretensión de ser, en cualquier momento, gobierno transnacional. Pero lo que llama la atención, según la revista, es que el delito alcanza esa colosal dimensión universal por la evolución de la tecnología, que les permite a esas mafias operar en los circuitos financieros sin dificultad y, además, cualquiera de ellas ya no concibe su actividad al margen de la ley porque se siente como "organización económica y financiera de tipo capitalista que busca la maximización de beneficios, como cualquier empresa multinacional legal". ¿Qué les parece este mundo al revés?
beltranhaddad@hotmail.com