Burlas y peleas entre estudiantes, descalificaciones a través de las redes sociales electrónicas, niños que no son aceptados por sus compañeros y sufren de aislamiento… Los casos parecen multiplicarse en las aulas. Así como otros aún más graves: niños de primaria que llevan a la escuela cuchillos de cocina de su casa "para defenderse", o que llegan a golpear a su docente. En el liceo, los niveles de violencia suben y ocurren situaciones de vandalismo, amenazas o agresiones a profesores, lesiones graves entre compañeros, e incluso abuso sexual y alguna trágica muerte.
Hace falta lograr que la escuela y el liceo sean espacios para la paz, como lo plantea el diseño original de la escuela bolivariana. No es cuestión de una cartelera, una charla o un taller; la acción debe ser profunda e integral atendiendo varias facetas a la vez.
Los momentos cuando no se hace nada y las actividades repetitivas y de escasa significación llegan a enervar a los estudiantes y abonan el terreno para los brotes de violencia: se requiere revisar la rutina escolar y añadirle interés educativo y variedad. Conviene evitar tanta espera en fila: en el patio para cantar el himno, a la puerta del aula para entrar, en el comedor para desayunar o almorzar…
Hay que reorganizar procedimientos para que todo fluya más rápido. En el aula, se necesita combinar actividades individuales -más tranquilas-, en equipo y generales, buscando en fuentes diversas las ideas que permitan huir de los ejercicios y cuentas de siempre para ofrecer retos abordables que capten la atención estudiantil: problemas tomados de la vida real, debates, experimentos, dramatizaciones, proyectos...
Lo mismo hay que cuidar en el liceo: las clases magistrales, los interrogatorios, las exposiciones estudiantiles de mero "caletre", o los laboratorios de llenar una guía no bastan para crear un ambiente de trabajo motivante. Los docentes necesitan organizarse en equipos para diseñar actividades más valiosas y fructíferas. El Ministerio de Educación debería ofrecer vía electrónica e impresa ideas para esa planificación didáctica, a la vez que suministrar instrumentos y equipos para el aprendizaje activo. Hay mucho más; en un próximo artículo trataré de tocar otros aspectos.
lacuevat@hotmail.com