Nunca supe a ciencia cierta qué cosa es un burgués ni intenté averiguarlo adentrándome en lecturas marxistas que me dejaban más preguntas que respuestas. Ahora sospecho que tenía el temor de descubrir que pertenecía al combo en cuestión por mucho que adoptara poses de izquierda. El que nace para triste ni que le canten canciones revolucionarias
(que con frecuencia dan ganas de llorar).
Fue mucho después cuando descubrí que tengo un sobrino a quien lo único que le falta para ser millonario es el dinero. Desde luego no es un burgués legítimo y más bien contribuye activamente al descrédito de dicho gremio colaborando con la quiebra de diversas empresas que se suman a la crisis sistémica.
El caso es que el presidente Chávez viene de frente contra la burguesía, y muchos de sus simpatizantes lo queremos acompañar en la cristiana tarea de pulverizarlos pues, si no lo hacemos, nos tocará a nosotros.
Según una definición, la burguesía es la clase media acomodada. Muchos de ellos son los dueños de medios de producción, los que le sacan la chicha a la clase trabajadora y se quedan con el beneficio de la plusvalía. O sea, capitalismo salvaje o, cuando menos, cavernícola.
Algunas versiones indican que la MUD congregó los votos de tres millones de burgueses, lo que no se explica ni siquiera al considerar a los burgomaestres que se postularon en rebaño. En una oportunidad no muy lejana, Fidel Castro señaló que en Venezuela no había cinco millones de oligarcas, que son como burgueses con ínfulas de casta social.
Ciertamente, la flor y nata de los candidatos oligopólicos, representantes de los clanes patronales y los emporios depredadores, se alinearon en la MUD en una especie de subasta para financiar al mejor ubicado en las encuestas.
El costo de cada voto fue previamente calculado según la inversión publicitaria y otros factores que estimularon el apetito de los electores. Influyó además el temor a Chávez, debidamente azuzado por monseñores que amenazan con el Apocalipsis. No serían tres millones de burgueses, pero tampoco fueron los pobres, los desalojados de antaño o los damnificados quienes salieron a votar por los señuelos de la MUD.
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