ASALIA VENEGAS S. | 23/05/2012 06:20:10 p.m.
Muchas páginas y textos generaron las investigaciones que se hicieron sobre esos tópicos; sobre todo, en la época de la guerra de los tabloides.
Y no es que la realidad deba edulcorarse u ocultarse, ex profeso, los problemas que se suscitan ante determinados eventos, como por ejemplo la situación carcelaria. De larga data, por cierto. Hecho estructural, complejo y difícil, que abarca el tema de la pobreza y de la exclusión. De las cárceles que funcionan en el país ninguna es modelo, prevalece el tráfico de drogas y de armas. Además, lo deseable es que no haya cárceles. Sería lo ideal.
La IV República no resolvió el problema carcelario. Cuatro décadas fueron insuficientes para ello. En aquellos años hubo estallidos, motines, fugas, reyertas. La muerte siempre rondó los centros penitenciarios. En los años noventa, fueron noticia la Cárcel de Sabaneta, el Retén de Catia, demolido y de ingrato recuerdo ambos; así como el Retén de La Planta, la Penitenciaría General de Venezuela, el complejo El Rodeo y Yare, todos han sido escenario de hechos muy lamentables.
¿Qué ocurre hoy? Problemas como la inseguridad, la violencia, el asunto de las cárceles y el hospitalario se convierten en los temas por antonomasia de los MCS privados. Nunca en sentido constructivo. Se desconocen perversamente los logros e inclusive el esfuerzo denodado del Gobierno bolivariano por avanzar en la resolución de las múltiples aristas que presentan. Este periodismo no informa, instiga, desinforma, tergiversa, distorsiona. La mentira se convierte en verdad.
No hay equilibrio informativo. Los villanos se transfiguran en héroes. Los victimarios en víctimas. Estos MCS exaltan la figura del pran. Las redes de las mafias y el submundo que se genera alrededor del drama humano de la pobreza y la miseria pasan a un segundo plano. Lo que importa es atacar al Presidente, al Gobierno y, por supuesto, a Iris Varela, ministra de Asuntos Penitenciarios.
Profesora de la UCV