ASALIA VENEGAS S. | 09/05/2012 06:12:32 p.m.
Igual agregó que esta conmemoración del bicentenario de nuestra independencia de la vieja metrópoli, rebasaba la fecha y quedaría como una impronta para esta ciudad y para sus habitantes, fuesen estos caraqueños o no.
Así, en su estilo y en aquel recorrido por el centro de la ciudad, acompañado del alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, y de la jefa del Distrito Capital, Jacqueline Faría, preguntaba el Presidente qué hacían esos comercios y tarantines en aquellas edificaciones, ya centenarias algunas. Respuestas hubo en el momento y luego un arduo trabajo que condujo a una fisonomía del casco histórico de la capital que nos trae al momento actual.
Vivir la ciudad, rescatar espacios, hacer transitables los lugares por tanto tiempo en manos de los comerciantes informales; valorar al ciudadano, al caraqueño, al transeúnte; conquistar diferentes lugares para que el pueblo disfrute y haga suya la cultura, apropiarse del entorno, son logros que no pueden desconocerse o ignorarse. Se ha luchado contra las mafias que controlan el comercio ilegal y que genera pingües ganancias a sus promotores. No es retórica. Son logros tangibles. Están a la vista.
Teatros cuyas fachadas estaban ocultas por la esquizofrenia de los comerciantes. Lugares históricos escondidos también por el frenesí depredador e irrespetuoso de la memoria histórica que caracterizó la IV República. El centro de Caracas no era relevante y los sitios alegóricos de nuestro pasado menos. La ciudad fue tomada. Hacia el noroeste y suroeste no importaba lo que allí ocurriese con el urbanismo. Los mercachifles del concreto rodaron hacia el este: centros comerciales y urbanizaciones a la carta. La vida ciudadana se redujo a los malls.
Ha sido titánico el esfuerzo del gobierno bolivariano. El bulevar de Catia, el bulevar César Rengifo, en el preterido Cementerio de la parroquia Santa Rosalía; el Teatro Principal y el de Catia. Se refaccionó Los Próceres. Increíble, desapareció la llamada Ciudad Saigón, en la plaza Diego Ibarra, hoy extraordinario espacio para la recreación y la cultura de nuestro pueblo. Humanizar la ciudad: primero el hombre, la mujer, el pueblo.
Periodista/Prof. Universitaria