ASALIA VENEGAS S. | 22/02/2012 08:25:08 p.m.
Los que no podían ver, los que tenían alguna discapacidad, pues que se resolvieran. La derecha decía, "ese no es nuestro problema".
El neoliberalismo, las políticas de shock de los Chicago Boys, las directrices de los meritócratas: reduzco el precio del barril a $7 pero comercio con las transnacionales; un pequeño grupo de ellos acciona como jeques y acumulan inmensas fortunas y asesoran a Bush en materia de energía. La escisión entre los que tienen y los que menos pueden acceder a los beneficios, se agudizó.
Los más pobres, los más humildes, "los desamparados de la tierra" de Franz Fanon, son vistos por arriba del hombro. La derecha ya tiene candidato, éste se debate entre dos aguas. El voto de las grandes mayorías, del pueblo, es necesarísimo. Pero, este pueblo es visto con desprecio, con grima, por los conservadores antipartido. Le colocan los peores epítetos. Según, no tienen derecho al estudio y mucho menos a la salud.
El tema de las Misiones está en el tapete. ¿Qué hacer con las Misiones?, es la gran pregunta. Las que atienden el campo de la educación (cero analfabetismo, 2º lugar en matrícula en Latinoamérica y 5° en el mundo) y el de la salud (logros en el Índice de Desarrollo Humano); las que se orientan al problema de la vivienda y de la producción del campo; las que se han creado para atender al adulto mayor y las madres solteras. El asesor de economía de la MUD dice: "Las Misiones son insostenibles en el tiempo".
Los ingresos del país por la venta de petróleo, del mal llamado oro negro, permiten su financiamiento, fundamental para la erradicación de la pobreza. Capriles Radonski ha dicho: "es hora de que Petróleos de Venezuela se encargue sólo del asunto energético". Armando Briquet, jefe de campaña de HCR, entrevistado por TV el 13F, soltó esta perla: "lo de las Misiones es sólo un cheque, la gente agarra el cheque y se va". Este es el drama de la oposición. No es el cheque. Es la conciencia.
Periodista