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En Sicario: Día del Soldado todos son sospechosos

La cinta prolongará una saga muy interesante
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ÚN.- Los negocios turbios y en especial los vinculados con la drogas no tiene amigos, porque en este mundo todos son potenciales enemigos. Prueba de ello es Sicario: Día del Soldado, nueva entrega de lo que promete ser una saga muy productiva.

Como señalamos en la guerra contra el narcotráfico no existen reglas y se cumple en parte aquella frase que reza “el enemigo de tu enemigo es tu amigo”. El gobierno de Estados Unidos, siempre con operaciones encubiertas para tumbar gobiernos o eliminar a quien atente contra su omnipresencia, monta un plan para que los cárteles mexicanos se peleen entre si. El nuevo detonante para tomar esta decisión en la trama, es que esos carteles cobran millonadas por introducir en territorio gringo a terroristas fundamentalistas.

El agente federal Matt Graver (Josh Brolin) toma la decisión de contactar al enigmático Alejandro (Benicio del Toro), cuya familia fue asesinada por uno de esos carteles, a fin de que se peleen estas bandas mafiosas. El detonante es el secuestro de la hija de uno de los principales capos para exacerbar el conflicto, pero cuando la chica comienza a ser vista como un daño colateral, su destino se interpondrá entre estos dos hombres, a la par de sembrarse dudas sobre sus objetivos de lucha contra el narcotráfico y terrorismo.

El éxito de esta nueva entrega radica en el guión de Taylor Sheridan, basado en los personajes que él mismo creo. No es moralista, sino más bien muy realista. ¿O es que la matanza de inocentes o no que son tocados por el narcotráfico no cobra decenas de vida diariamente en México? O es que también el asesinato de candidatos a ser presidente de los cuates, ¿son fortuitos?

Claro está que la dirección de Stefano Sollima, experto en este tipo de género tanto a la hora de filmar como al intentar entender el mundo de esos personajes, termina por atrapar al espectador, que no sale decepcionado de la sala. Su curriculum lo integran las series de televisión “Gomorrah” y “Romanzo Criminale”, así como las cintas A.C.A.B.: All Cops are Bastards y Suburra. En la cinta se ve este fogueo, ya que las escenas de acción son rudas pero precisas, evitando presentar esos fantasiosos Rambos, que acaban a plomo con todo el mundo en secuencias traídas por los pelos. Aquí el realismo, aunque crudo, prevalece.

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