Por su avanzada edad abandonaron a Ágatha

Agatha cruzó el arcoiris pocos días después de ser rescatada
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Un domingo, cualquiera, en las afueras del Colegio Padre Mendoza de la parroquia El Valle de Caracas, lanzaron a la calle a una diminuta perrita de raza Pincher, muy viejita y presentaba un tumor mamario abierto y lleno de gusanos. Una persona toma una fotografía de ella y la reporta a los proteccionistas de la zona, quienes ante el colapso actual con los abandonos masivos, las escasas y costosas esterilizaciones, no pudieron asumir el caso.

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Gracias a la publicación una proteccionista de un inmenso corazón y larga trayectoria de trabajo en defensa y protección de las mascotas, le da albergue por una noche en su refugio y, al día siguiente fue ubicada en un hogar temporal para proceder a su recuperación.

Su herida fue limpiada, y con mucho dolor sintió, soportó la tortura de las curas, sabía que era por su bien, en este momento como es diminuta y negrita, se vio en ella una piedra preciosa, y se le da el nombre de Agatha. El animalito tenía tanto dolor en este momento, pues prácticamente se la estaban comiendo los gusanos, antes de morir.

Seguidamente, Agatha fue llevada al veterinario y se le realizaron exámenes de sangre, y lamentablemente tenía una anemia severa con la hemoglobina en 4 y una terrible infección. Se trató con un fuerte antibiótico, protector gástrico, complejo B, Hierro, ácido fólico y buena comida, comenzó con buen apetito, pero poco a poco lo pesado del tratamiento oral, hacen que se detenga el mismo para recuperar su pobre estomago, su estado era muy crítico.

En los días posteriores, fue llevada a realizarle sus placas de tórax, y el panorama no mejoró. Por su avanzada edad su corazón se observó con fallas, pero eso no desanimó a sus cuidadores, continuaron con su tratamiento intensivo y cuidados.
Tenía una camita y un kenel que uso como una cuevita, caminaba con dificultad por el vendaje, tomaba mucha agua, y le gustó el Ensure.

Una mañana muy temprano, se encontró en su cuevita dormida plácidamente parecía un angelito, ya los terribles dolores se habían ido, ya le salieron alitas y pasó a estar en un lugar mejor, donde no hay maltrato ni abandono, donde hay amor y calor para ti, adiós negrita preciosa, Agatha hermosa.

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