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Cuckolding: ¿Infidelidad o libertad sexual?

Esta peculiar modalidad es una variante más de los tan conocidos fetichismos. A estos chicos les gusta ver o imaginar a su mujer teniendo sexo con otros
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Néstor Daniel Ramírez.- El Cuckolding es un fetiche que ha crecido muchísimo en los últimos meses y más parejas se unen a ella para duplicar su excitación. Este consiste en que una mujer, casada o en pareja, tenga relaciones sexuales con otro hombre y luego le cuente al detalle la experiencia que vivió a su novio o marido.

Esta peculiar modalidad es una variante más de los tan conocidos fetichismos. A estos chicos les gusta ver o imaginar a su mujer teniendo sexo con otros, saber todo lo que hacen y cómo lo han disfrutado más.

El esposo usualmente es llamado “cuckold”, el otro hombre se define como el “bull”, mientras que la mujer, típicamente, es identificada como “la esposa sexy”, así no esté casada.

El Cuckolding no se puede definir como una infidelidad, ya que la pareja tiene conocimiento de estas relaciones. Y, si la mujer se encuentra sola con su bull, tampoco se tiene que comparar con el swinging (intercambio de parejas), porque son definiciones completamente diferentes.

El psicólogo David Ley, autor de “Esposas insaciables”, sostiene que “es esencial comprender que lo que podría ser humillante de imaginar a una esposa teniendo relaciones sexuales con otro hombre puede transformarse en algo que no es humillante en lo absoluto”. “Cuando un hombre heterosexual convencional se atreve a visualizar a su mujer violando sus votos maritales y, posiblemente, animándola a ello, está jugando un rol vital en lo que podríamos llamar una ‘doble transgresión’ de las normas sociales”, explicó.

La práctica de este fetiche se ha popularizado tanto que, en los últimos años, las búsquedas en Google se han duplicado. Los expertos aún no han podido definir cuáles son los motivos que incita a las parejas a indagar en aquello que normalmente haría “doler el corazón”.

De acuerdo con el doctor Leon Seltzer, el Cuckolding es una manera en la que el hombre mantiene su poderío sobre la mujer, debido a que es él quien permite estos encuentros sexuales, lo que lo convertiría en el dominador. “Para estos hombres, garantizar a su esposa la libertad de expresar su sexualidad con otros varones, es una fuente considerable de excitación”, afirma Seltzer.

Sin embargo, otros lo toman como una forma de humillarse, ya que encuentran satisfacción con esta sensación. Hay algunos especialistas que consideran que esta excitación puede venir simplemente de algo que está mal visto por la sociedad. O sea, para la mayoría, ver a la pareja con otro resultaría humillante, pero para los cuckolds, es esta “humillación” la que resulta tremendamente erótica.

En la actualidad, el fetiche despierta un gran interés en los profesionales de la psicología. Se preguntan qué lleva a los hombres a disfrutar de ver a sus parejas en una relación sexual con otro o que les cuenten tal experiencia. Las teorías más radicales hablan de una bisexualidad reprimida, mientras que otras dicen que estas personas se sienten orgullosas de tener a su lado a alguien libre, sexualmente hablando.